Martin Mystére, investigador de lo imposible

Domingo, 2 enero, 2005


Un cómic clásico sobre fenómenos misteriosos.

Martin Mystere

Martin Jacques Mystére (1942, Nueva York) es licenciado en antropología, arqueología y bellas artes, además de experto en ocultismo, yoga y cibernética aplicada al lenguaje. Tras la muerte de sus padres en un accidente aéreo, recibe una considerable herencia que le permite dedicarse por entero a sus investigaciones de fenómenos misteriosos. En una de sus expediciones encuentra un arma de rayos paralizantes de 15.000 años de antigüedad. En otra conoce a Java, un rudo hombre de Neanderthal superviviente de la extinción de su raza, que, a pesar de su incapacidad para articular una palabra inteligible, se convierte en su mejor amigo y colaborador. El carácter tosco y primitivo del neanderthalense trasladado a nuestra sociedad pondrá la nota de humor, además de los mamporros necesarios para resolver algunas situaciones complicadas. Diana Lombard hace las veces de asistente del protagonista y es también su eterna enamorada. Entre los diversos malvados de la serie destaca Sergeij Orloff, antiguo amigo de Mystére pasado al lado oscuro y poseedor de un arma similar a la de Martin.

El universo en que se mueve Martin Mystére es el mismo popularizado por Expediente X (serie televisiva que nunca consiguió interesarme, y mira que me esforcé en ello). Es decir: ovnis y hombres de negro, poltergeist y casas encantadas, pirámides egipcias y mayas, el triángulo de las Bermudas, Stonehenge, la Atlántida y una larga serie de lugares misteriosos, que en los años sesenta sirvieron a Pauwels y Bergier para crear un género literario que vino a llamarse ‘realismo fantástico’, y cuya obra fundamental es la celebérrima El retorno de los brujos. Aprovecho para recordar aquí a un olvidado personaje del tebeo español, llamado Jan Europa (guión y dibujos de Edmond), que se movía en las mismas coordenadas.

En 1982 Alfredo Castelli crea para la editorial Bonelli el personaje, al que da vida en principio Giancarlo Alessandrini y después una larga serie de dibujantes. Esta serie de carácter popular con pinceladas culturales es éxito en Italia hasta el día de hoy. En España salieron los 17 primeros números a cargo de Ediciones Zinco y ahora Aleta Ediciones retoma su publicación con el número titulado Amenaza de las estrellas, correspondiente al álbum original nº 214, de fecha enero de 2000. Una simple resta permite deducir que en España quedan 197 números inéditos. El guión es de Marco Deplano y los dibujos de Rodolfo Torti.

Esta es la sinopsis del episodio citado:

“Martin Mystére y el inspector Travis investigan una serie de casos de combustión espontánea, cuyas víctimas son conocidos “contactistas”, es decir, personas que sostienen haberse comunicado con criaturas extraterrestres. Travis teme que la siguiente víctima pueda ser Bill, el profeta de la Iglesia del más allá, una extraña secta ufológica. Cuando Bill desaparece en circunstancias misteriosas, los componentes de la Iglesia piden ayuda al detective del lo imposible, pero alguien espía sus movimientos”

Junto a Martin Mystére, Aleta pone en el mercado español otros dos personajes de Bonelli: Dylan Dog y Nathan Never. Son 98 páginas cada cuaderno a 5 euros. Que haya éxito para los tres (acabo de comprobar que ya está a la venta el número 2 de estas series).

Web oficial: Martin Mystére.

También es interesante ver Martin Mystére en

http://www.ubcfumetti.com/martinmystere/


Categoria: Cómic

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Un comentario a Martin Mystére, investigador de lo imposible

  1. anonymous on Lunes, 29 agosto, 2005 at 23:03

    Tanto Martin Mystére como Dylan Dog -éste último, uno de los cómics favoritos de Umberto Eco- significan a la historieta lo que a la literatura fantástica significaron en su tiempo el John Silence de Algernon Blackwood, el Harry Dickson de Jean Ray, el Carnacki de William Hope Hogdson, el Doctor Hesselius de Sheridan Le Fanu, o el Jules de Grandin de Seabury Quinn… El subgénero de investigadores de lo sobrenatural es algo que me apasiona…

    Agradezco la llegada de estas colecciones -incluida Nathan Never, que leí en su tiempo-, aunque no desde luego la decisión de no editar el material completo.

    un saludo.

    JIP (www.blogia.com/tannhauser)

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