Lámpara de sabiduría

Sábado, 28 marzo, 2009


Documental sobre Alexandra David-Neel

En el canal de YouTube de la UNED me he encontrado con un documental sobre mi admirada Alexandra David-Neel, la primera mujer en entrar en la ciudad prohibida de Lhasa y a quien los monjes budistas llamaban ‘lámpara de sabiduría’.

En su libro Místicos y magos del Tíbet Alexandra narra de esta manera su sorprendente encuentro con un lama saltarín.

Mi primer encuentro con un lung-gom-pa tuvo lugar en el desierto de pastos al norte del Tíbet.

Hacia el final de la tarde cabalgábamos sin prisas por una ancha llanura cuando observé, muy lejos, un poco a nuestra izquierda, una minúscula mancha negra que, con la ayuda de mis gemelos, pude ver que era un hombre. Me sorprendió mucho. Los encuentros no son frecuentes en aquella región y llevábamos diez días sin ver a un ser humano. Además, gentes de a pie y solos no suelen aventurarse en aquellas inmensas soledades. ¿Quién podía ser el viajero?

[...]

Mientras continuaba observándole con mis gemelos, noté que su paso era singular y que avanzaba con una rapidez extraordinaria. Aunque a simple vista mis gentes sólo podían ver un punto negro que se movía entre las hierbas, no pasó mucho tiempo sin que se diesen cuenta de la velocidad sorprendente que llevaba. Les pasé los prismáticos y uno de ellos, después de haber mirado unos minutos, exclamó: Lama lung-gom-pa tchig da (“Diríase que es un lama lung-gom-pa”).

Las palabras lung-gom-pa despertaron inmediatamente mi interés. Aún no había llegado a ver un experto lung-gom-pa cumpliendo las prodigiosas hazañas de que tanto se hablaba en el Tíbet. ¿Iba a perder aquella ocasión?

El hombre continuaba acercándose y la rapidez de su marcha era cada más evidente. ¿Qué debía hacer si era un verdadero lung-gom-pa? Deseaba observarle de cerca, hablar con él, hacerle preguntas y también fotografiarle… Deseaba muchas cosas.

Pero desde las primeras palabras que pronuncié, el criado que había reconocido el paso del lung-gom-pa exclamó:

-Reverenda señora, no va a parar al lama, ni a hablarle, ¿verdad? Se moriría, de seguro. Estos lamas, cuando viajan, no deben interrumpir su meditación. El dios que está en ellos se escapa si dejan de repetir las fórmulas mágicas, y si los abandona antes de tiempo, les da tan violenta sacudida que los mata.

[...]

Había llegado a poca distancia de nosotros. Podía distinguir claramente su faz impasible y sus ojos muy abiertos, que parecían contemplar fíjamente un punto situado en alguna parte, allá arriba, en el espacio vacío. Diríase que se desprendía de la tierra a cada paso que daba y que avanzaba botando, como si hubiera tenido la elasticidad de una pelota. Vestía el hábito y la toga monástica usuales, ambos muy gastados. Su mano izquierda sujetaba un pliegue de la toga y permanecía oculta por la tela. Su mano derecha empuñaba un purba (puñal ritual). Al caminar. Movía ligeramente el brazo derecho, al ritmo de su paso, como si el purba, cuya punta se hallaba muy alejada del suelo, estuviese verdaderamente en contacto con él y le sirviese de bastón.

Para saber más sobre su vida y viajes: Alexandra David-Neel.


Categoria: Literatura y lenguaje, Mujeres singulares, Tíbet

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Un comentario a Lámpara de sabiduría

  1. Carmen on Sábado, 28 marzo, 2009 at 22:54

    Acabo de ver integramente el vídeo sobre Alexandra. Me ha interesado mucho. No conocía nada sobre ella. Que mujer tan valiente. Que vida tan plena y tan intersante. Gracias por descubrírmela. Un abrazo

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