Fahrenheit 451 de Bradbury, en el teatro

Miércoles, 29 marzo, 2006


Una obra sobre la censura, que hoy sigue vigente

Fahrenheit 451
Cartel de la película (1966)

En un teatro de Manhattan se está representando la obra Fahrenheit 451, basada en la célebre novela de Ray Bradbury, que también fue llevada al cine por François Truffaut en 1966.

La obra de Bradbury sobre la censura y su desafío, es hoy tan célebre como cuando se publicó por vez primera en 1953. El argumento es sencillo: su protagonista, Guy Montag, es un joven bombero cuyo trabajo es quemar libros, cualquier tipo de libros, ya que en la sociedad que Bradbury describe todos los libros están prohibidos. Montag nunca se había preguntado por qué. Hasta que un día empezó a preguntárselo.

Fahrenheit 451
Una escena de la obra teatral

En el sentido más literal, la profecía que Bradbury hizo en su novela no se ha cumplido: hoy se publican más libros que nunca. Pero en un monólogo de la obra que ahora se está representando en Nueva York, el capitán Beatty, líder de los bomberos quemalibros, muestra que la advertencia de Bradbury puede aplicarse del mismo modo a la sobrecarga de información que a la ausencia de ella: demasiados hechos, ningún significado, ruido.

El peligro nunca fue realmente que perdiésemos el acceso a la información, sino que perdiésemos la capacidad, o el deseo, de hacer un uso intelectual riguroso de ella.

Vía: New York Times

Fahrenheit 451
Edición de la novela conmemorativa del 50 aniversario


Categoria: Cine, Libros, Literatura y lenguaje

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8 comentarios a Fahrenheit 451 de Bradbury, en el teatro

  1. noemi on Miércoles, 29 marzo, 2006 at 13:48

    Una extraordinaria novela. Un tema impotantísimo. Y las puestas en escena en NY son maravillosas.
    Tu planteamiento del exceso de información es importante también. Yo me pregunto mucho como nuestros niños usan y usarán los datos.
    Un abrazo!

  2. Elpidia on Miércoles, 29 marzo, 2006 at 20:23

    Uno de mis libros favoritos es Farenheit 451; ver la obra me parecería fantástico si pudiera ir a Manhattan. Estoy de acuerdo en tu teoría, la vacuidad inunda las librerías y eso es, en sentido metafórico, “quemar libros”. Lo es también la censura a la libertad de expresión y el acaparamiento de los medios por el poder del dinero. Bradbury no se equivocó.

    Abrazos.

  3. el brujo don carlos on Miércoles, 29 marzo, 2006 at 20:31

    El “derecho a la libertad de expresión”, tal como se formuló en el pasado, no tiene sentido hoy, y debería sustituirse por el “derecho de acceso a los medios de comunicación de masas”. Este tema da para un largo debate.

    Abrazos

  4. noemi on Miércoles, 29 marzo, 2006 at 21:43

    A veces pienso, cuando observo a mis alumnos, que debería diseñarse una cátedra acerca de cómo buscar libros, seleccionar información últil, disitnguir el oro de la paja… ( ¿Alguien está seguro de saber hacer eso?). En algunos casos lamento decir que habría que enseñarles casi casi a algunos “cómo abrir un libro”.
    InFernet ha contribuído a la obtención de información instantánea, con muy diferentes niveles de calidad y credibilidad.
    Qué significa ser una persona “”culta”” en el 2006?

  5. el brujo don carlos on Miércoles, 29 marzo, 2006 at 21:59

    Una persona culta es la que sabe buscar en Google :)

  6. SISOR on Jueves, 30 marzo, 2006 at 11:14

    Pues a mi lo cierto es que me defraudó un poco la novela. Me sono a inacabada. Luego en el postfacio descubrí que Fahrenheit 451 era una recopilación de 5 relatos. No sabría explicar el porque, pero en el momento que empieza la guerra (y termina en un abrir y cerrar de ojos) la cosa podría haber dado mucho más de sí.
    En distopías, me sigo quedando con 1984 de Orwell. Sin duda.
    Una buena noticia sin duda la adaptación al teatro. Ahora sólo falta que algún valiente en España se atreva con ella.

  7. Jose Ramon Juan on Sábado, 1 abril, 2006 at 11:38

    Para mi y tratandose de aquellos años, me pareció una buena pelicula, con un trasfondo magnifico.
    Me habeis abierto el apetito para volver a verla.Que recuerdos, cuando recoje el libro (ahora no recuerdo su titulo) y lo esconde para que no desaparezca nunca de la historia de la literarura.

    Hola Noemi, por tu intervención deduzco que eres profesora.
    Los alumnos desde hace unos años, invadidos por la television y los videojuegos, cada vez leen menos, y gente joven no sabe que existe “la Isla del Tesoro” o “David Copperfield”.
    Siempre he pensado que desde tu terreno y desde el nuestro (los padres), tenemos mucho terreno por hacer, fomentando la lectura.
    Ha sido un placer el intervenir.
    Jose Ramon juan
    http://suenosdeagua.blogspot.com/

  8. Fernando on Domingo, 5 julio, 2009 at 11:04

    He escrito una obra de teatro que analiza las relaciones entre Internet, la censura y la libertad de expresión. Se llama “Fahrenheit 56K” y se puede encontrar aquí:

    http://www.bubok.com/libros/10384/FAHRENHEIT-56K

    Esta obra distópica nos presente una dictadura donde el Partido es soberbio, falsifica la Historia, nunca reconoce haberse equivocado y quiere imponer sus doctrinas por la fuerza. En este mundo existe Internet.

    Internet es el último refugio de la libertad. En este mundo opresivo hay dos personas honestas que rechazan el dogmatismo y creen que la argumentación racional es el medio adecuado para conocer y defender la verdad.

    Entre los temas de esta distopía están la censura, la libertad de expresión, el dogmatismo, el racionalismo, la democracia, la intolerancia, la libertad religiosa, Internet y la argumentación racional.

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