Ingmar Bergman y El séptimo sello

El séptimo sello

Como dice Ricardo Vigueras, al pie de ese maravilloso fotograma de El séptimo sello: “Ahí van Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni entre otros que no alcanzo a distinguir.”

El País nos ofrece una entrevista realizada por Juan Cruz, de la que extraigo una respuesta en la que Bergman toca uno de mis caballos de batalla de siempre:

P: Usted es un hombre de palabras y de silencio. ¿Cómo lleva usted eso de usar a otras personas y emplear una técnica, como es la de hacer películas, para poder expresar lo que quiere?

P: No soy un hombre de palabras. Las palabras me resultan muy, muy difíciles. He trabajado durante 50 años y nunca me he fiado de las palabras. Durante mi niñez comprendí que mis padres decían ciertas cosas cuando querían decir lo contrario. Yo se lo notaba en las caras, en los gestos, en las voces. No comprendía lo que decían pero lo sentía. Toda mi vida he pensado que los grandes escritores usan las palabras como un abrigo para sus emociones y a veces las palabras pueden ser muy enigmáticas. Estoy pensando en Ibsen o en Shakespeare. He luchado para comprenderles toda mi vida y cada vez que los leo el significado de sus textos cambia. Ser músico es mucho más simple. Las notas son un instrumento que refleja perfectamente las emociones humanas. Pero cuando tenemos que interpretar palabras, es muy, muy difícil. Ese es el primer obstáculo: las palabras. Luego tienes a los actores y a los técnicos. Tienes que ser muy cuidadoso a la hora de elegir a los actores y a tu equipo porque lo importante es saber entenderse sin palabras. Por eso siempre he trabajado con las mismas personas. Creo que he hecho más de 50 películas y sólo he tenido a tres operadores de cámara.

Cuando estábamos trabajando en Munich, el equipo alemán se sorprendió. Se preguntaban qué hacían todos estos escandinavos trabajando sin hablarse. No teníamos que hablar. Con los actores es diferente. Me llevó mucho tiempo encontrar a actores que fuesen capaces de hablar conmigo sin palabras. necesitaba a gente que me entendiera emocionalmente.

Es como un niño o un perro que no entienden las palabras pero saben cómo suenan. No pueden decir nada pero lo entienden perfectamente. Es muy interesante. Poco a poco, encontré a la gente con la que quería trabajar.

El séptimo sello es una de las tres o cuatro películas que más me han impresionado cuando la vi por vez primera: ese lento e inexorable avanzar hacia el final inevitable pone la piel de gallina. Pero además es una de esas obras maestras que pueden repasarse una y otra vez -yo lo he hecho- y encontrar siempre algún matiz no captado con anterioridad.

El Séptimo Sello es una alegoría con un tema muy sencillo: el hombre, su eterna búsqueda de Dios y la muerte como única seguridad.

Bergman explica cómo se gestó en Arte en la red.

Así empieza El séptimo sello:

Categoria: Cine

Martes, 31 Julio, 2007

6 comentarios a “ Ingmar Bergman y El séptimo sello ”

  1. vigi on Miércoles, 1 Agosto, 2007 at 9:06 am

    Yo también la tengo entre mis predilectas, vaya paradoja ayer también murió Antonioni, ¿qué nos queda ahora?, quizás Scorsese…

    Un saludo.

  2. Aura on Miércoles, 1 Agosto, 2007 at 10:48 am

    Precisamente una de sus películas se llama “Silencio”. Nadie como él para hablar a través de sensaciones… Casi sin diálogos.
    Personalmente me quedo con su imaginería medieval y con “La Hora del Lobo”, bueno y el “Manantial y la doncella”…
    Esa imagen de la muerte… Increíble.

  3. JLPA on Miércoles, 1 Agosto, 2007 at 1:44 pm

    Un grupo de amigos, nos reunimos un día entero a analizar “El Séptimo Sello”. Aquí os paso el el documento resultante.

    Saludos desde Madrid

  4. peggy on Jueves, 2 Agosto, 2007 at 2:48 pm

    magnifica pelicula …gracias por el enlace de los blogs :)

  5. anarkasis on Jueves, 2 Agosto, 2007 at 4:04 pm

    ¡Que Dios lo tenga rodeado de mujeres!
    (aunque no se lo merece tan mal jugador de ajedrez)

  6. Daniel Symcha on Jueves, 14 Febrero, 2008 at 10:59 pm

    Hola! Necesito saber si una escena con una caracola gigante sobre un carro, creo que empujada por monjes o similares, corresponde a una película de Bergman.
    Gracias


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