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Ricardo Vigueras: No habrá Dios cuando despertemos

VIII Premio Tristana de Novela Fantástica.

Ricardo Vigueras: No habrá Dios cuando despertemos

Ricardo Vigueras: No habrá Dios cuando despertemos

En No habrá Dios cuando despertemos la narración transcurre en un aeropuerto, el Aeropuerto, tan inmenso que nadie conoce del todo su forma y dimensiones, ni siquiera los miles de burócratas que trabajan en él. Los viajeros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, personas de toda clase y condición, deambulan por sus innumerables terminales en espera de que las pantallas anuncien su vuelo, el único y definitivo vuelo que habrá de llevarles a un lugar desconocido para ellos. Algunos llevan años esperando y no están seguros de que su número clave -tatuado en su muñeca como la marca del Apocalipsis- se anuncie alguna vez en los monitores. A los que logran emprender el viaje nadie los ha vuelto a ver. Nadie ha podido ver tampoco un avión en vuelo.

En apariencia, el Aeropuerto no se diferencia mucho del mundo cotidiano: hay bares, servicios públicos, tiendas de recuerdos… pero nadie atiende los comercios, no hay camareros que te sirvan un café y al abrir el grifo no sale agua sino una risa sarcástica. Es un lugar que imita a la vida, pero no es la vida, un simulacro, un infierno hiperreal por cuyos pasillos y dependencias podríamos encontrar deambulando al mismísimo Baudrillard. Y por supuesto, a Kafka.

“Hoy nada puedo confirmar, salvo que existe un universo completo allá adentro incapaz de ser gobernado por cualquier dios o demonio por grande que sea”

Los transeúntes del Aeropuerto no duermen ni sueñan, aunque a veces tengan la sensación de que realmente han soñado porque durante un breve período han logrado asomarse a su vida pasada. Sin embargo, “en el Aeropuerto la vida cotidiana constituye el sueño”.

Como ya demostró en sus anteriores novelas, Ricardo Vigueras es un excelente constructor de universos literarios. En el caso de esta novela se trata de un inquietante aeropuerto cuya extraña configuración va descubriendo el lector mientras acompaña a Victorio y Amanda, un español y una mexicana que han resultado “elegidos”, lo que significa que ambos cuentan con un billete para embarcar en un vuelo hacia lo desconocido. Pero poseer un billete no les garantiza nada, ya que encontrar la terminal de su avión, la señalada con la letra V, no resultará tarea fácil. Junto a ellos recorremos los infinitos pasillos, las extrañas terminales y las dependencias donde flemáticos funcionarios que hablan al estilo Yoda gestionan trámites y procedimientos cuyo verdadero objetivo no descubriremos hasta el último capítulo.

Los protagonistas de esta novela se suman a la larga lista de visitantes del inframundo que la Literatura nos ha dado. Victorio es un Ulises de ultratumba tratando de llegar a una Itaca cuya existencia conoce solo por las referencias de los funcionarios. En lugar de cíclopes o sirenas, el héroe se enfrenta a burócratas diabólicos que, aunque en teoría tengan la misión de ayudarlo, retrasan su partida o incluso tratan de impedirle abordar el avión. Como en la Odisea, el viaje interior va paralelo al exterior y como Ulises en la isla de los lotófagos, Victorio se repite una y otra vez que “lo importante es no olvidar”. En cambio a Amanda le corresponde más bien el papel de la Eurídice de Orfeo, aunque con una vuelta de tuerca que nos sorprenderá al final de la novela. La relación de esta pareja de almas errantes es muy poco convencional y es uno de los puntos fuertes de la novela ¿Cabe el amor en el Aeropuerto?.

No habrá Dios cuando despertemos podría interpretarse también como un manual de instrucciones para no perderse en el Aeropuerto, como el Bardo Todol, el libro de los muertos tibetano, pero adaptado a nuestros tiempos y mucho más ameno.

Estamos frente a una de esas obras que enganchan, pero no solo por la intriga de saber cuál será el destino de la pareja protagonista, sino también porque a lo largo de sus páginas el lector va descubriendo un mundo insólito, el Aeropuerto, perfectamente retratado por la prosa sencilla y brillante de un autor que maneja hábilmente el tiempo y el espacio, introduciendo algunos flashbacks que no interrumpen el hilo de una narración salpicada de detalles de humor.

Ricardo Vigueras es un escritor murciano residente en Ciudad Juárez, por lo que no sorprende que No habrá Dios cuando despertemos sea una novela a la vez mexicana y española, como sus dos protagonistas, Amanda y Victorio.

La muerte tiene una consideración muy especial en la cultura de México, incluso desde época precolombina. Se ha dicho que los mexicanos conviven con los muertos de la forma más natural. En alguna región del país azteca es costumbre instalar “altares de muerto” que sirven para dar la bienvenida a los difuntos que de cuando en cuando llegan de visita desde el Aeropuerto, digo desde el Más Allá.

El carácter español de la novela le viene dado, claro está, por la burocracia. En un Aeropuerto probablemente inspirado en la T4 del Adolfo-Suárez-Madrid-Barajas, los protagonistas se pierden en las instalaciones o son desorientados una y otra vez por los infernales trámites. Y es que de los burócratas no te libras ni en el Otro Mundo.

No habrá Dios cuando despertemos es una distopía de ultratumba destinada a convertirse en un clásico de la literatura fantástica.

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Cinco años del 15M

15M sol

Hoy hace cinco años que (algunos) salimos a la calle para pedir Democracia Real y el movimiento que ya se venía gestando desde unos pocos años atrás fue bautizado como 15M. Para celebrar la efemérides he reunido algo de material y con ayuda de Storify lo publico aquí.

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De Orfeo a David Lynch

Mito, Simbolismo y Recepción. Ensayos y ficciones.

De Orfeo a David Lynch

De Orfeo a David Lynch: Mito, Simbolismo y Recepción. Ensayos y ficciones (Escolar y Mayo, 2015)

Dice el Tao-te-king: “Treinta radios convergen en el centro de una rueda, pero es su vacío lo que hace útil al carro”. Puede parecer extraño comenzar la reseña de un libro sobre Orfeo con una cita taoísta, pero no se me ha ocurrido otra imagen más apropiada para describir esta obra en la que quince autores parten desde lugares y perspectivas muy diferentes, y en algunos casos diametralmente opuestas, para aproximarse al mito de Orfeo.

Orfeo es un personaje de la mitología griega, poeta y músico, llamado por Píndaro “el padre de los cantos”. Se le considera el inventor de la cítara y era capaz con su música de calmar a las bestias, mover las rocas y cambiar el curso de los ríos. Formó parte de la expedición de Jasón y los Argonautas en busca del Vellocino de Oro y gracias al tañido de su lira los tripulantes del Argo lograron escapar a los cantos de las Sirenas.

Su esposa Eurídice murió al ser mordida por una serpiente. Pero el amor de Orfeo hacia ella le dio fuerzas para descender a las cavernas donde moran los muertos a buscarla. Sorteando numerosos peligros gracias al poder de su música, llegó ante al dios Hades y logró convencerle para dar otra oportunidad a Eurídice. El dios del inframundo dejaría marchar a la mujer con una condición: Orfeo no podría mirarla hasta que ambos estuviesen arriba a la luz del sol. La pareja emprendió el camino de regreso durante el cual Orfeo no volvió la cabeza ni una sola vez para mirar a su amada. Sin embargo al llegar a la superficie, bien por impaciencia o por designio de los dioses, miró a su esposa cuando ella aún tenía un pie en la sombra. Eurídice fue tragada de nuevo por las tinieblas, esta vez para siempre.

Orfeo no volvió a relacionarse con mujeres y fundó el culto conocido como misterios órficos, exclusivo para hombres. Sobre su muerte hay distintas versiones, pero las más interesantes son las que coinciden en que fue asesinado por un grupo de mujeres y su cuerpo despedazado y arrojado al río Hebro, junto con su lira. Su cabeza siguió cantando mientras flotaba en el agua. Zeus tomó su lira, la elevó al cielo y creó la constelación que lleva el nombre de ese instrumento.

Los autores de De Orfeo a David Lynch se aproximan al mito y, desde diferentes puntos de vista, estudian sus características, como la presencia del tema del descenso al infierno o las cualidades de chamán del héroe. Pura Nieto destaca su extraordinario poder musical y su relación con la muerte.

Otros autores rastrean los antecedentes del mito y las relaciones de Orfeo con otros personajes de la mitología griega, como Odiseo y Dioniso, y también de la cristiana, especialmente con Jesús de Nazaret: Orfeo como prefigura de Cristo, según Fernando R. de la Flor.

David Konstan considera a Orfeo un iniciado fracasado, ya que regresa con las manos vacías de su viaje al otro mundo. Para Hugo Magenis es un ejemplo de cómo los viejos dioses sanguinarios fueron civilizados.

La relación entre el héroe y las mujeres es analizada por Pilar Pedraza, que recorre varias obras literarias y cinematográficas en las que el personaje aparece como soltero, esposo o viudo.

Varios de los artículos presentan a Orfeo tal como ha sido tratado por la literatura de autores como Maurice Blanchot, Cesare Pavese, Giusseppe Tartini o Victor Hugo. De este último autor nos habla Alberto Ávila Salazar, especialmente sobre la cabeza de Orfeo, que siguió hablando y cantando una vez separada de su cuerpo, circunstancia que recuerda al poema de Hugo Lo que dice la boca de sombra.

El recorrido de Orfeo en el cine va desde Cocteau a Marcel Camus, terminando con un curioso relato a cargo de Alberto Ávila Salazar, un mano a mano entre David Lynch y Werner Herzog.

Para Katia Hay el viaje de Orfeo al inframundo es solo un sueño del que despierta cuando pierde de nuevo y para siempre a su amada Eurídice, que en realidad siempre estuvo muerta. Al fin y al cabo, como apunta Iury Lech, entre Orfeo y Morfeo no hay más que una letra de diferencia.

Es habitual en los libros colectivos leer algunos artículos y dejar otros de lado pero en este caso si se quiere tener una idea cabal del mito de Orfeo hay que leerlo entero, ya que unos textos complementan a otros en su aproximación hacia el centro, el “vacío que hace útil al carro”.

De Orfeo a David Lynch
De Orfeo a David Lynch: Mito, Simbolismo y Recepción. Ensayos y ficciones (Escolar y Mayo, 2015)
Autores: Fernando Broncano (editor), David Hernández de la Fuente (editor), Pura Nieto, David Konstan, Fernando R. de la Flor, Carlos García Gual, Javier Moscoso, Pilar Pedraza, Ernesto Pérez Zúñiga, Alberto Ávila Salazar, Hugo Castignani, Katia Hay, Hugo Magenis, Frank G. Rubio, Iury Lech.

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Gong, el planeta de Daevid Allen

La banda de rock más loca, entre la genialidad y la extravagancia.

Gong 1974

Los componentes de Gong en 1974 intentando contactar con el planeta invisible

En Mallorca, durante la luna llena de Pascua de 1966, un australiano loco tiene una visión en la que su futuro se aparece frente a él. Se ve a sí mismo sobre un escenario lleno de luz y entra en contacto con un planeta invisible habitado por hombrecillos verdes que viajan en teteras voladoras. Los hombrecillos son guiados por unos seres superiores que revelan al australiano que la música de los peruanos desciende de la de los antiguos atlantes. Tal cual. Con estos antecedentes no es de extrañar que Gong llegara a ser uno de los grupos de rock (o lo que sea) más excéntricos y a la vez geniales que ha habido.

El australiano loco se llamaba Christopher David Allen y nació en Melbourne el 13 de enero de 1938, hijo único de una familia acomodada. En los primeros años sesenta, mientras trabajaba en una librería de su ciudad natal, Allen descubrió a los escritores de la Beat Generation, que serían una de sus principales fuentes de inspiración. Cuando en 1962 se trasladó a París se alojó en un antro de mala muerte del barrio latino, que era conocido como el Beat Hotel, por haber pasado por allí personajes de la calaña de Allen Ginsberg y Peter Orlovsky, que en 1957 fueron los primeros de su generación en llegar. También se alojó en él William S. Burroughs, que escribió en una de sus pequeñas y oscuras habitaciones el libro Naked Lunch, empezó su colaboración con el artista multifacético Brion Gysin y conoció a su amante Ian Sommerville. El nombre de Beat Hotel fue idea de Gregory Corso, que escribió el poema Bomb en uno de sus desconchados cuartuchos. Cuenta el australiano que se alojó en la misma habitación que Ginsberg y Orlovsky y que fue amigo del mismísimo Burroughs.

Brion Gysin y Ian Sommerville fueron los inventores de la Dream Machine, un aparato estroboscópico que producía un estímulo visual en el nervio óptico y alucinaciones de formas y colores similares a las de un viaje de LSD. Uno de los primeros en probar el aparato fue Allen. No hay constancia de cuáles fueron las consecuencias para su cerebro o si tuvo alguna influencia en la creatividad y la imaginación desbordada que marcarían toda su carrera.

Después de una temporada dedicado a vender el International Herald Tribune por el Barrio Latino, Allen dejó París y se trasladó a Londres, donde participó en las actividades del club UFO, lugar de encuentro de músicos y artistas psicodélicos de vanguardia. En este local del 31 de Tottenham Court Road se dio a conocer Pink Floyd. Allen no tendría inconveniente en reconocer más tarde la influencia que sobre él ejerció otro genio loco como Syd Barrett.

En la villa de Lydden, situada entre Dover y Canterbury, en el condado de Kent, alquiló una habitación a la familia Wyatt, cuyo hijo adolescente, Robert, era ya entonces un buen batería. Allen lo reclutó, junto al bajista Hugh Hopper, para formar el Daevid Allen Trio, con una “e” intercalada en su nombre que conservaría ya toda la vida. Tal vez tuvo la idea de añadir la “e” al conocer a The Wilde Flowers, un grupo que Wyatt había creado junto a Hopper y a un tipo atractivo y carismático llamado Kevin Ayers. Estos habían empezado siendo The Wild Flowers, pero cambiaron de nombre en honor a Oscar Wilde. Muchos años más tarde Robert diría: “Todos los adolescentes necesitan tener un héroe, el mío se llamaba Daevid Allen, y vivía en mi casa.” Básicamente el nuevo trío se dedicaba a tocar un free jazz más bien insoportable. Se conserva una curiosa grabación datada en 1963.

“Nunca me interesó ni remotamente el rock and roll. Yo era un jazzer, un beatnik. Gong me permitió canalizar las innovaciones de Ornette Coleman y Charles Mingus a través del filtro de la psicodelia” (Daevid Allen)

La familia Wyatt veraneaba en Deià, Mallorca, donde su amigo el escritor Robert Graves era el eje de la contracultura local. El yerno de éste, Ramón Farrán -hoy conocido músico, productor y director de orquesta- había enseñado a Robert a dominar la batería. En 1966 Daevid Allen visitó la isla por primera vez y tuvo la visión profética que hemos mencionado al inicio y que cambiaría su concepto de la música y del universo en general.

Fue durante la noche del domingo de Pascua de 1966 en un lugar montañoso que Robert Graves le había enseñado, un lugar que, según Daevid, tenía “una magia muy especial”, ya que Deià está construida como una pirámide alrededor de su iglesia y, antes de la era cristiana, allí se adoraba a la diosa Diana.

En ese lugar Daevid recibió las transmisiones telepáticas desde Gong, el planeta invisible, que le produjeron una especie de iluminación mística. Él resumió así su experiencia: “Me vi a mí mismo envuelto en flashes e imágenes alucinantes sobre un escenario. Comprendí que tenía un futuro que aún no había visto … Yo era uno entre muchos seres humanos, y por tanto imperfecto, instrumento de creación de una revolución cultural y espiritual. Tuve muy claro que la risa era un ingrediente vital y podría ser utilizado como camuflaje; el absurdo era el escudo ideal”.

Poco después de esta experiencia se aceleran los acontecimientos: aparece Kevin Ayers acompañado por un tal Wes Brunson, un hombre de negocios tejano que afirma ser la séptima encarnación de Cristo, lo que no le impide pasear habitualmente con pistola y navaja. Brunson está dispuesto a darles todo su dinero para formar una banda de rock, ya que así se lo han ordenado unas voces interiores que ha escuchado. Cuando se vive colgado del ácido las cosas funcionan de esta manera. Para Allen la aparición del mecenas es una señal que hay que seguir.

Allen, Wyatt y Ayers regresan a Inglaterra y, junto a un teclista que ya había tocado esporádicamente con ellos llamado Mike Ratledge, crean el grupo Soft Machine. El nombre lo toman de una novela de Burroughs, al que su amigo Daevid ha pedido permiso para utilizar. La máquina blanda a que se refiere no es otra que el cuerpo humano. Mientras tanto el mecenas Brunson ha regresado a Estados Unidos, ha sido arrestado por secuestrar a sus propias hijas y ha terminado enrolado en una secta religiosa californiana sin que hayamos vuelto a tener noticias de él.

La nueva banda ensaya la mezcla de elementos del jazz y el beat, siempre en clave psicodélica, y compone letras influidas por la patafísica, ciencia surrealista de las soluciones imaginarias o imposibles inventada por el francés Alfred Jarry. Soft Machine sustituye a Pink Floyd como grupo estrella del club UFO, pero al igual que a estos pronto el lugar se les queda pequeño debido al éxito. A la máquina blanda no le faltan actuaciones, incluida una fiesta nudista en el sur de Francia en la que se ven obligados a tocar en pelota picada, y otra bajo una cúpula geodésica o igloo artificial diseñado por Keith Albarn, padre de Damon (Blur).

Durante una actuación en el Speakeasy Club, Allen empieza a sentir que algo no funciona: “Hendrix estaba charlando con algunas chicas en la mesa de al lado. Keith Moon andaba borracho. Había varios miembros de los Beatles y los Stones y Pink Floyd por el lugar. Y era como la corte del rey Luis XVI o Enrique VIII, acaba por infiltrarse la decadencia. Todo el mundo tenía este extraño sentido de autoridad, que, como antiguo comunista, me disgustó. Me di cuenta en ese momento: joder, no me siento bien en esta situación, tengo que salir de aquí.”

En agosto de 1967, después de una gira por Europa, que incluye Holanda, Alemania y la Riviera francesa, Allen no puede regresar al Reino Unido por irregularidades en el visado. En esa época, el gobierno británico había adoptado la política de librarse de extranjeros indeseables y un australiano vestido raro, con la melena por los hombros y que afirma estar en contacto con extraterrestres verdes no es un tipo recomendable. Probablemente también contribuyese al veto que Daevid había pegado en el documento una foto de Buda en lugar de la suya. Como a estas alturas la relación de Allen con sus compañeros ya no es buena, estos regresan a Inglaterra, fichan al futuro Police Andy Summers, siguen adelante con su proyecto y poco después Soft Machine se convertirá en el grupo estrella del Canterbury Sound.

Por su parte Daevid vuelve a París, se dedica a experimentar con su guitarra eléctrica y una colección de instrumentos ginecológicos (sic) del siglo XIX procesados a través de una caja de ecos y otros efectos especiales. Conoce a una música y poeta galesa procedente de Londres, lectora en la Sorbona, que se hace llamar Gilli Smyth y se enrolla con ella. Gilli actúa cada noche, junto a otra cantante llamada Ziska Baum, en el club La Vielle Grille. Ambas son las creadoras de los space whisper o susurros espaciales, una extraña forma de cantar entre maullidos de gata en celo y orgasmos de hembra extraterrestre que, según dicen ellas, deriva directamente de los cánticos de los templos de la Atlántida. Los space whisper, junto con el glissando en la guitarra eléctrica, serán una de las señas de identidad del sonido de los futuros Gong. Ellos lo llaman Total Space Music.

Durante algunos meses la pareja y otros amigos actúan en espectáculos de música y poesía generalmente improvisados en locales underground de la ribera izquierda. Allen describió la experiencia como “los músicos más locos imaginables … improvisando alrededor de nada durante horas y horas, completamente drogados”. En 1968 acompañan al trompetista americano Don Cherry en una gira por Escandinavia. Es en esta época cuando Daevid empieza a utilizar el nombre de Gong para su grupo.

Llega mayo del 68 a Francia, las revueltas estudiantiles, la imaginación al poder y demás. Allí están Gilli y Daevid como peces en el agua. No es difícil imaginar al australiano loco, en las calles de París, difundiendo las consignas propias de la época y explicando a los transeúntes que “es necesario explorar sistemáticamente el azar” o “proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes” o la nietzcheana “es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzante”.

En palabras de Allen: “En 1968 había abandonado el comunismo y abrazado el anarquismo. También me gustaba usar el absurdo como arma, para pinchar a los pomposos y a los poderosos. En mayo del 68 recuerdo haberme enfrentado en las barricadas a algunos paracaidistas armado con un oso de peluche. ¡Eso molestó a los estudiantes de izquierda sin sentido del humor casi tanto como molestó a los paracaidistas!”.

Daevid y sus amigos actúan y hacen performances callejeras para los estudiantes. Una de ellas, grabada por la televisión pública francesa ORTF, les vale una orden de arresto por desorden público. Allen ya estaba en el punto de mira de la policía después del asunto del osito de peluche, así que deciden abandonar Francia para evitar males mayores.

Huyendo de la autoridad llegan a España, de donde también están a punto de ser expulsados debido a una entrevista a Gilli publicada en un diario de Barcelona, en la que habla de feminismo, política, drogas y sexo, o sea, temas no bien vistos por estos lares en esa época.

Regresan a Deià a refugiarse junto a Robert Graves. “Graves era parte de una activa comunidad artística”, según Gilli Smyth. “Tenía un anfiteatro en la finca de su casa donde se hacían performances poéticas. Había músicos y escritores y artistas que vivían allí, y muchos visitantes interesantes, también, como Spike Milligan, Kenneth Tynan y el erudito sufí Idries Shah. Fue muy inspirador”.

En una finca propiedad de Graves encuentran a Didier Malherbe, flautista parisino que ha viajado por la India, Marruecos y Túnez y en esos días vive en una cueva y se dedica a pastorear cabras. Cosas de hippies. Allen otorga a Malherbe un nuevo nombre, Bloomdido Bad de Grasse; “Bloomdido” es el título de un tema de Charlie Parker con el que ha aprendido a tocar el saxo a los catorce años, y “Bad de Grasse” es un juego de palabras con la traducción al inglés de su apellido “mala hierba”. En la familia Gong será habitual el uso de seudónimos un tanto extravagantes, por ejemplo, Daevid Allen será Divided Alien, Dingo Virgin, Daevideo y hasta una docena más.

De regreso a Francia, Allen, Smyth y Malherbe, junto a otros músicos de apoyo, graban Magick Brother, Mystic Sister (1970), para el sello independiente BYG, fundado por un ácrata de origen griego llamado Jean Georgakarakos, o Karakos a secas para los amigos. Originalmente el álbum sale bajo el nombre de Daevid Allen, pero en futuras reediciones se convertirá en el primer disco oficial de Gong. Se trata de un extraño disco de pop ácido con melodías sencillas pero sonido experimental. Se abre con un tema basado en los space whisper y otros sonidos extraterrestres, pero luego incluye un puñado de canciones más o menos convencionales.

En la contraportada del vinilo pueden leerse frases como “Este disco no existe” o “Este álbum es el primer efluvio de las verdes vibraciones planetarias de Gong”, junto a dibujos de los Pot Head Pixies (PHP) personajillos de afiladas narices y barbillas, con hélices en la cabeza, característicos de la mitología de la banda. Los dibujos están realizados por el propio Allen, que había estudiado en la National Gallery Art School de Melbourne, y se inspiran en su experiencia visionaria en Deià. El notable parecido de estos Pixies con el Mescalito, espíritu del peyote descrito por Carlos Castaneda, o el ser representado por Marjorie Cameron en uno de sus dibujos nos da una pista acerca de la verdadera procedencia de las criaturas imaginadas por el australiano.

El tema de la relación de Gong con las drogas ha sido estudiado por Jonathyne Briggs, que dice: “En las entrevistas y en las letras de sus canciones, Gong sugirió el poder transformador y revolucionario del consumo de drogas para subvertir la sociedad occidental. Más que una declaración política, el consumo de drogas fue propuesto como una forma de liberación mental. La promoción por parte de la banda de los psicodélicos y la marihuana conectaban con muchas de las ideas que circulaban en la contracultura francesa, incluyendo la antipsiquiatría, la ciencia ficción y la liberación personal. Para Gong, la contracultura francesa podría alcanzar el éxito a través de las drogas, mientras que la iluminación personal de todos produciría la psicología adecuada para crear una nueva sociedad.” La conexión de todo esto con las ideas de gente como Timothy Leary es evidente.

Las primeras actuaciones de Gong en directo se apoyaron con frecuencia en el LSD. “Nos gustaba tomar una tableta cada luna llena, antes de un concierto”, según Allen. “Y nos asegurábamos de que no había toque de queda, porque acabaríamos jugando hasta las dos o las tres de la mañana. El ácido se convirtió en una especie de búsqueda chamánica para nosotros. Si lo tomas con cuidado, puede llevarte a otras dimensiones y la música te seguirá. Una vez estaba en Túnez tocando en el escenario: yo sabía que estaba en el escenario, pero me sentía como si estuviera en un dormitorio, con dos ventanas redondas enfrente de mí. Miré por una de ellas y vi unas pestañas y un balcón que parecía un párpado. Entonces miré más abajo y vi mi mano tocando la guitarra. Y poco a poco -porque todo esto sucedía en cámara lenta para mí- me asomé y me di cuenta de que lo que yo pensaba eran las luces de miles de edificios era en realidad el público mirándome.”

La primera actuación de Gong tuvo lugar el 27 de octubre en el Amougies Festival de Bélgica. El evento fue organizado por Frank Zappa -otro de los maestros reconocidos de Daevid- y contó con la presencia de Caravan, Soft Machine, Blossom Toes y Captain Beefheart. El espectáculo fue un gran éxito, sin embargo Gong continuó teniendo dificultades para hacer conciertos, ya que no había un auténtico circuito de actuaciones en directo en Francia en ese momento y la mayor parte de los pocos locales disponibles estaban controlados por los mismos promotores. Dos managers de Gong, Bob Benamou (rebautizado por Allen como Bob Banana) y Giorgio Gomelsky (que más tarde se convertiría en un famoso productor), promovieron sus propios espectáculos en universidades. Esta red alternativa fue llamada la Anarquía Flotante. En ella se incluyó también a otro grupo de prog rock francés, Magma, capitaneado por Christian Vander, un batería tan visionario como el propio Allen.

Daevid, de normal, en 1974 y de PHP en 2009. Fotos: Wikimedia.

Daevid, de normal, en 1974 y de PHP en 2009. Fotos: Wikimedia.

Pocos meses después de publicar Magick Brother, Gong vuelve a los estudios para intervenir en la banda sonora de la película Continental Circus (Philips, 1971). Para esta grabación, a Allen, Smyth y Malherbe se unen el bajista Christian Tritsch y el batería Pip Pyle, que más tarde se unirá a Hatfield and the North, otro de los grupos señeros del Canterbury Sound.

Allen finalmente es autorizado a volver a Inglaterra, donde en febrero de 1971 graba el álbum Banana Moon (BYG, 1971) publicado con su nombre. El disco contiene el tema Stoned Innocent Frankenstein dedicado a Wes Brunson, primer mecenas de Soft Machine. En la grabación interviene un joven ingeniero de sonido que será otra de las piezas clave en Gong, Tim Blake, que había trabajado con Hawkwind (grupo al que se uniría en los ochenta como teclista).

En junio de 1971 Gong actúa en el Segundo Festival de Glastonbury, sobre un escenario que representa la gran pirámide de Giza a escala uno a diez, construida con andamios y placas metálicas sobre un pozo de agua subterránea que un zahorí había encontrado con un péndulo. Este montaje, con grandes variaciones técnicas, ha venido utilizándose como escenario del festival hasta el día de hoy.

El segundo disco de Gong (considerando Magick Brother, Mystic Sister el primero), Camembert Electrique (BYG, 1971) se graba en los estudios Hérouville, cerca de París durante los periodos de luna llena de mayo, junio y septiembre de 1971. Se abre con la voz de un PHP anunciando en francés: “Bonsoir, c’est une émission planète Gong par Radio Gnome Invisible direct de la planète Gong” y sigue un tema que se convertiría en uno de los clásicos del grupo, You can’t kill me. La música va más allá respecto a Magick Brother, canciones del mismo corte pero acompañadas de extensos pasajes instrumentales. Y space whispers que no falten, claro. Destaca And You Tried So Hard, que es un bonito y sencillo tema de pop psicodélico.

“Todo es demasiado serio para ser tomado en serio” (Daevid Allen)

Otro de los tipos dignos de mención que se incorpora a Gong es el batería Laurie Allan, que se une al grupo en enero de 1972. Es tan creativo que interpreta los temas de un modo diferente cada vez. Cuando se vio incapaz de encontrar una nueva forma de hacerlo dejó la banda. Daevid dijo de él: “Laurie es uno de los músicos más interesantes con los que he tocado … Fue maravilloso tocar con él, era muy sensible, y también muy paranoico, siempre tocaba con la espalda pegada a una pared, porque tenía miedo de que alguien lo asesinara”. Un par de años más tarde Laurie colaboraría con Robert Wyatt en su extraordinario álbum Rock Bottom.

Tras quitarle a Magma al bajista Francis Moze, fichar a Steve Hillage, un guitarrista que tocaba con Kevin Ayers, e incorporar al ya mencionado Tim Blake como teclista, Gong adquiere su formación considerada de más nivel, aunque no durase mucho tiempo.

BYG, una empresa que inicialmente tiraba a ácrata, empieza a ahogarse en problemas burocráticos, así que el nuevo álbum se publica con un sello de reciente creación, Virgin Records, que en ese momento está grabando su primer trabajo, Tubular Bells, obra de un joven desconocido llamado Mike Oldfield. Como Gong aún tiene un contrato con BYG, se crean problemas legales que tardarán años en resolverse e impedirán a los músicos cobrar sus royalties.

Para entonces Gong se ha convertido en una comuna hippie. Sus miembros viven juntos en una gran cabaña del siglo XIX en medio de un bosque cerca de Sens, a 130 km de París, lo que les permite ensayar a cualquier hora del día. “Había alrededor de quince personas en la casa, la banda, los técnicos y novias diversas”, dice Gilli Smyth. “Teníamos una serie de ingenieros de sonido, que llamábamos los Switch Doctors. Cada céntimo que ganamos de conciertos o royalties lo metíamos en una olla. Si querías algo -papel para escribir, queso, lo que fuera- lo ponías en una lista y cada semana íbamos de compras”.

En este ambiente nace la primera entrega de la trilogía Invisible Radio Gnome, titulada Flying Teapot, considerado como el mejor disco del grupo. Gong ha alcanzado su punto de máxima creatividad con la mezcla de jazz, rock y pop en estructuras repetitivas que en ocasiones son verdaderos mantras, banana nirvana manana, siguiendo a veces ritmos árabes, con saxos y flautas exóticas, todo envuelto en teclados cósmicos y space whispers.

Los músicos de este álbum son Dingo Virgin (Daevid), Shakti Yoni (Gilli), Stevie Hillside (Hillage), Bloomdido Bad De Grass (Malherbe), Hi T Moonweed The Favourite (Tim Blake), Lawrence the Alien (Laurie Allan), Francis Bacon (Moze), The Submarine Captain (Christian Tritsch) y el percusionista Rachid Whoarewe the Treeclimber (Rachid Houari).

Aunque en Camembert Electrique ya se había mencionado el planeta Gong, este nuevo álbum se desarrolla íntegramente en torno a las visiones de Daevid. La historia comienza cuando el protagonista, llamado Zero the Hero, recibe las transmisiones procedentes de la Máquina de Cristal ubicada en el invisible planeta Gong, que emite ondas telepáticas capaces de conectar directamente de cerebro a cerebro. Zero viaja al planeta Gong, mediante una tetera voladora, para conocer a sus habitantes, los Pot Head Pixies, que son los personajillos de afilada cabeza que ya aparecían en el disco anterior. Zero se instruye sobre la filosofía de los Pixies, que es la Anarquía Flotante, logra la iluminación, y se vuelve a la Tierra para luchar contra el “mundo de la ilusión”.

“Fue más el amor por Spike Milligan y Eugène Ionesco través de Alfred Jarry lo que me atrajo al absurdo” (Daevid Allen)

La inspiración de la tetera voladora procede de un texto de Bertrand Russell, del que el padre de Daevid era admirador: “Si tuviera que sugerir que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana china que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie sería capaz de refutar mi aseveración siempre que tuviera cuidado de añadir que la tetera es demasiado pequeña para ser observada incluso por nuestros telescopios más potentes”.

Asegura John Platt que mientras el público inglés se tomaba a broma los delirios de Allen los franceses intentaron profundizar en la filosofía oculta en la tetera voladora. Algunos llegaron a la conclusión de que tras la historia surrealista había una mezcla de budismo zen, ocultismo y psicoanálisis freudiano.

Sobre la grabación del álbum dice Hillage: “Recuerdo mucha locura y muchas risas, intercalados con grandes momentos musicales. Creo que el ingeniero de la grabación tuvo una leve crisis nerviosa. Le pareció demasiado lo que tuvo que manejar.”

Después de la publicación de Flying Teapot, Francis Moze, que se había enemistado con casi todos, dejó la banda para ser reemplazado por Mike Howlett en febrero del 73 y Pierre Moerlen entró a sustituir en la batería al paranoico Laurie Allan más o menos al mismo tiempo.

Howlett cuenta que su pareja de entonces, que era amiga de los miembros del grupo, le dijo: “Estoy viviendo con esa banda y tienen un guitarrista Leo, un batería Escorpio, un saxofonista Acuario y un teclista Acuario y necesitan un bajista, y tú eres Tauro y bajista por lo que deberías unirte a ellos enseguida.” En cuanto a Moerlen, un día se acercó al lugar donde vivía el grupo y les dijo: “Soy vuestro nuevo batería”. Comenzó a sacar sus bártulos del coche y allí se quedó.

A todo esto, Daevid y Gilli habían tenido un hijo, Taliesin, y decidieron retirarse una temporada a Mallorca. Eso no detuvo la actividad de los otros, que hicieron una gira bajo el nombre de Paragong y prepararon casi todo el material de lo que sería el nuevo álbum Angel’s Egg, segundo de la trilogía.

Angel’s Egg se grabó en el Pavillon du Hay, Francia en agosto del 73, en el estudio móvil de Virgin. Debido a las vacaciones de Allen, la mayor parte del material estaba compuesto por el resto de los miembros. El disco es una más que digna continuación de Flying Teapot -incluso hay quien lo considera superior- y sigue relatándonos las andanzas de Zero the Hero y los habitantes del planeta invisible. “En el centro hay un ojo que se encuentra dentro de un cono que se encuentra dentro de una esfera que está dentro de un enorme huevo incandescente, el Huevo de Angel, que es el origen del Universo de Gong.”

El grupo intentó regresar a Inglaterra pero, por una parte, la crítica británica había machacado Angel’s Egg con titulares tan ingeniosos como “Going Going Gong” o “Gong with the wind”; por otra parte, nada más llegar fueron inmediatamente arrestados por posesión de drogas.

En el verano del 74 grabaron en los estudios de la Virgin la tercera parte de Radio Gnome Invisible, que se publicó en octubre con el título de You. Se trata del disco más instrumental de la trilogía y nos cuenta el final de la historia de Zero the Hero con su regreso a la Tierra. Se incorporaron al grupo Benoit Moerlen a la percusión y la vocalista Miquette Giraudy, que más adelante se convertiría en pareja sentimental y artística de Steve Hillage.

La convivencia en la comuna había empezado a deteriorarse de forma irreversible. Allen había decidido dejar la droga y como todos los conversos trataba de convencer a los demás para que hiciesen lo mismo, sin ningún éxito. Algunos habían dejado los psicodélicos para sustituirlos por la cocaína.

Tim Blake era el que peor lo llevaba. Su comportamiento se había vuelto agresivo. Mike Howlett cuenta que un día encontró a Tim dando alaridos en la cocina y al decirle que parara, cogió un cuenco de muesli y se lo estampó en la cara, así que Howlett le dio un puñetazo y se rompió un dedo. En otra ocasión, siempre según Howlett, en el transcurso de una cena, cuando todos estaban charlando, Tim saltó encima de la mesa con un cuchillo y se lo arrojó a Daevid, hiriendo a una chica que estaba a su lado. Tuvieron que reducirlo entre varios y expulsarlo de la casa. Aquel incidente marcó la salida de Blake del grupo.

A estas alturas la batalla legal entre BYG y Virgin proseguía y los royalties de sus discos iban a parar a los abogados, por lo que los músicos no recibían el dinero.

Gilli dio a luz a su segundo hijo, Orlando, y regresó a Mallorca. Daevid dejó finalmente la banda en la primavera de 1975 durante un concierto en Cheltenham, cuando fuerzas misteriosas le impidieron actuar: “Realmente no pude subir al escenario. Era como si hubiese una cortina invisible de fuerza que me estaba impidiendo pasar por la puerta. Me arrojé a la puerta abierta y reboté hacia atrás, nada que hacer. Y esto me dejó tan alucinado que sólo pude salir corriendo del teatro bajo la lluvia y comencé a hacer autostop en la calle con toda mi ropa, mi ropa de actuar, mi vestuario y la cara pintada con colores fluorescentes. Y entonces una mujer me miró de manera tan extraña que me puse a pensar que yo era un asesino y que estaba escondido en los arbustos. Finalmente me recogió alguien que había abandonado el concierto, me llevó a su casa y luego tuve que aceptar que tenía que dejar Gong, así que esa es la forma en que todo terminó”.

La muerte de los originales Gong dio lugar a la aparición de numerosos hijos que conservaron su nombre. El más duradero fue el Pierre Moerlen’s Gong, liderado por el batería hasta su muerte en 2005, aunque nunca pasó de ser una competente banda de jazz-rock. Gilli formó Mother Gong y ella y Daevid reaparecieron como Planet Gong y otras variantes del nombre original. Por su parte Steve Hillage emprendió una exitosa carrera como guitarrista en solitario firmando una serie de excelentes grabaciones y más adelante formó con Miquette el grupo techno System 7. En la década de los 90 se produjo la reunificación. Desde 1992 hasta 2014 se publicaron cinco álbumes con el nombre de Gong, participando Allen en todos ellos. También actuaron en directo en varias ocasiones con formaciones diversas bajo el nombre original.

El 15 de marzo de 2015 Daevid Allen murió en Australia después de largo tiempo de lucha contra el cáncer. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas depositadas en el mar. El 27 de febrero, dos semanas antes de su fallecimiento, dio su última actuación en el Pizza Paradiso, en Suffolk Park, Byron Bay, durante una noche dedicada a la poesía que él y Gilli Smyth habían escrito. De manera premonitoria Daevid terminó con la lectura de La muerte de Kahlil Gibran.

En una entrevista Daevid Allen afirmó: “Para mí Gong no es algo del pasado. Gong se creó originalmente como un vehículo de nuevas ideas, ideas que fueron por delante de su tiempo. Creo que puede verse que Gong trajo ideas que no se aceptaron hasta cinco, incluso quince años después.” Como otros grandes artistas contemporáneos, Allen produjo su obra envuelta en toda una mitología, con sus héroes, sus villanos y una estética particular.

Pero puede que esta historia no acabe aquí, porque el visionario australiano nos dejó una profecía: el planeta Gong se hará visible y los Pot Head Pixies llegarán a la Tierra en el año 2032. Estaremos esperando.

Biblio:
Planet Gong
Mojo: Daevid Allen 1938-2015
Jaime Gonzalo: El pentateuco según Daevid Allen & Gong
Wikipedia: Gong, Daevid Allen
Austin Matthews: Interstellar Overdrive: The Shindig! Guide to Spacerock
Jonathyne Briggs: The Pot Head Pixies: Drug Utopias in the Music of Gong, 1968-1974.

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