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Manipulando obras de arte

Lo que pasa en una pintura después de ser terminada.

Van Gogh
Autorretrato de Van Gogh, de 1889 (o más tarde)

Al hilo de la chapuza de As que comentábamos ayer, hay que decir que el photoshop (lo escribo con minúscula porque creo que esta marca comercial ya se ha convertido en un sustantivo de uso común (yo utilizo Corel Photopaint para retocar fotos, pero siempre digo photoshop como nombre genérico de este tipo de software) igual que en su día lo fueron gillette o tebeo)… decía que el photoshop también puede usarse con fines más o menos creativos o artísticos.

Y desde luego, con fines que bien podrían calificarse casi de “antiartísticos”, como lo demuestra esta conocida página llamada Worth1000 y sus photoshop contest. El último de ellos nos lo anunciaban en Boing boing y consiste en representar lo que pasa en alguna famosa pintura después de ser terminada.

Aquí algunos resultados (humor no les falta):

Nighthawks Hopper
Nighthawks, de Hopper, después de cerrar.

El grito Munch
Después de dar el grito, de Munch.

La última cena
Recogiendo la última cena, de Da Vinci.

La serie completa (47 imágenes) en Worth1000

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Medicina, necrofilia, distopía…

Lo mejor de la semana del 1 al 7 de octubre de 2007:

Abadía digital: Nos jugamos el futuro de la música. Un asunto preocupante: la demencial condena a Jammie Thomas.

Moonshadow: Cuando positivo es negativo. El lado humano del ejercicio de la medicina.

Ars secreta: Los enigmas de Durero, en el Museo Thyssen. Próxima apertura de la exposición.

La funámbula: La apasionada abstracción poética. Impresiones, casi abstractas, de Lady Dark sobre una exposición de Nicolas de Staël.

Aura archange maudit: Carolina Coronado y El Silencioso. El amor más allá de la tumba.

Vailima: La comilona. La aguda mirada de Vailima descubre pintores donde parecía haber músicos.

La brújula verde: 50 películas distópicas. Un enlace al Top 50 de distopías (utopías negativas) en la gran pantalla.

Foto manipulada de As
La imagen de la semana: Varios blogs han reproducido esta foto publicada en el diario deportivo As, en la que se aprecia una chapucera manipulación con ‘photoshop’ en una parte de la grada, en la que se ven espectadores repetidos. Al parecer se trataba de ocultar un anuncio de Marca, el diario de la competencia. Como dicen en Vida de un consultor: Hoy es un inocente relleno de unas gradas vacías… ¿pero y si lo hacen con otras cosas más “serias”?

Publicado en Arte, Cine, Literatura y lenguaje, Pintura

Pentangle

Pentangle ha sido uno de los grupos más exquisitos que ha dado la música británica. Desde un punto de vista, digamos comercial, ha sido clasificada como una banda de folk o de folk-rock, pero en realidad su música es tan ecléctica como para reunir también elementos de jazz, blues, música medieval y barroca, e incluso aires orientales en algunos temas.

Su formación original (1967) contaba con el liderazgo de dos excelentes guitarristas, John Renbourn y Bert Jansch, a los que acompañaba una sección rítmica impecable a cargo de Terry Cox en la percusión y Danny Thompson al bajo. Al frente de todos, la portentosa voz de la feucha, modosita y encantadora Jacqui McShee.

Pueden leer un extenso y documentado artículo sobre la historia de Pentangle en Ultrasónica.

Escuchen, si les apetece, Light Flight (1969), su primer tema de cierto éxito, incluido en el álbum Basket of Light. La grabación es de un especial de la BBC de los primeros 70:

Traduzco -más o menos- de la Wikipedia inglesa:

A Pentangle se la ha considerado generalmente como una banda de folk-rock, sin embargo esta designación es engañosa. Danny Thompson prefirió describir al grupo como de folk-jazz.

John Renbourn rechazó la clasificación de folk-rock al decir: “Una de las peores cosas que puedes hacer con una canción folk es incorporarla un ritmo de rock… la mayor parte de las viejas canciones que he oído tienen su propio ritmo interno. Cuando trabajábamos con eso en el grupo, Terry Cox adaptaba sus esquemas de percusión para emparejarlos exactamente con los de las canciones. En ese aspecto, él era lo opuesto a un percusionista de folk-rock.”

La práctica de seguir los ritmos internos de una canción es muy característica del sonido de los Pentangle originales y es evidente a lo largo de su trabajo: por ejemplo, es igualmente evidente en Let No Man Steal Your Thyme (primer tema de su primer álbum) y en Jump Baby Jump (penúltimo corte del último álbum). Esta aproximación a las canciones condujo al uso de compases no usuales: Market Song del álbum Sweet Child pasa del compás 7×4 a 11×4 y a 4×4, y Light Flight de Basket of Light incluye partes en 5×8, 7×8 y 6×4. Sin embargo, los cambios parecen naturales en el contexto de las canciones y no forzados para crear un efecto.

Henry Raynor, de The Times, trató de catalogar su música: “No es un grupo pop, no es un grupo folk y no es un grupo de jazz, pero lo que intentan hacer es una música que es una síntesis de todas éstas y de otros estilos, así como experimentos interesantes en cada uno de ellos individualmente. “

Les dejo con otra canción de aires medievales, Hunting song:

Hay más temas de Pentangle en el tubo:

Let No Man Steal Your Thyme
In Time
House Carpenter
Will the Circle Be Unbroken

Publicado en Música

Antonio Orejudo: Fabulosas narraciones por historias

Fabulosas narraciones por historias
Editorial Tusquets, 2007

Aprovechando que la editorial Tusquets acaba de reeditarla, no puedo dejar de recomendarles la lectura de una de las novelas más divertidas, inteligentes y mejor escritas que he leído: Fabulosas narraciones por historias de Antonio Orejudo (Madrid, 1963).

La leí en su primera edición (1996), a cargo de la entonces recién nacida editorial Lengua de Trapo (la misma que publicó Todo lo que se ve de Alberto Ávila Salazar, aka Bubastis). También Orejudo debutaba con esa obra, que ganó el Premio Tigre Juan a la mejor primera novela de aquel año.

La crítica dijo entonces:

«Un peligroso terrorista de la pluma… Una extraordinaria novela, tan extraordinaria como desvergonzada, iconoclasta, irreverente; brillante y deslenguada hasta decir basta»
(Javier Goñi, El País)

«La novela de mayor importancia y proyección de la camada del 96… Jugoso puzzle narrativo…, variaciones de registro siempre con tino y desparpajo…, momentos de humor chocantes, irrepetibles, geniales»
(A. Sánchez Magro, Clarín)

«La afilada pluma del autor convierte a Ortega en mujeriego, a Lorca en payaso del reino y a la generación del 27 en un proyecto mafioso»
(J. Navarrete, Lateral)

Y no exageraban ni un ápice.

No tengo datos, pero probablemente no fue un éxito de ventas; una primera novela en una editorial joven no suele serlo. Ahora es una buena ocasión para recuperarla.

Fabulosas narraciones por historias
Portada de la primera edición (Lengua de Trapo, 1996)

Publicado en Libros, Literatura y lenguaje

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