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Exposición de Marilyn Monroe en Madrid

Marilyn Monroe

Este es el primer post a “petición popular” que voy a poner desde que abrí el blog. Y ello porque he detectado bastantes entradas procedentes de Google buscando información sobre la exposición de Marilyn que se celebra en Madrid y porque no he encontrado ninguna salida de la página oficial del Ayuntamiento, no porque no exista, sino porque por alguna razón (seguramente debida a la estructura de la propia web municipal) no aparece fácilmente en Google.

La exposición tiene lugar en el Centro Cultural de la Villa, en la Plaza de Colón, desde el 4 de febrero al 27 de marzo de 2005.

Contenido: Fotografías, pinturas, obras de papel, obra gráfica y esculturas

El horario es el siguiente:

Martes a sábados: de 10 a 21 horas
Domingos y festivos: de 10 a 19 horas
Lunes cerrado.

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Archipiélago nº 63: Claudio Rodríguez

Archipiélago. Claudio Rodríguez

Damos cuenta de la publicación del nº 63 de Archipiélago, la revista crítica de la cultura, dedicado al poeta Claudio Rodríguez. Hay una novedad: ahora Archipiélago ha puesto parte de su contenido en la red y podemos acceder desde su página a diversos artículos de los números más recientes, a partir del 51. En concreto, en este último número hay un enlace a El don de Claudio Rodríguez. La poesía como modo de conocimiento de Luis García Jambrina.

Así el deseo. Como el alba, clara
desde la cima y cuando se detiene
tocando con sus luces lo concreto
recién oscura, aunque instantáneamente.

Después abre ruidosos palomares
y ya es un día más. ¡Oh, las rehenes
palomas de la noche conteniendo
sus impulsos altísimos! Y siempre
como el deseo, como mi deseo.

(El don de la ebriedad. Claudio Rodríguez)

Además en la BiblioWeb de sindominio se reproduce de Archipiélago una entrevista a Fredric Jameson, de la que entresaco este fragmento, que en mi opinión pone el dedo en la llaga sobre la situación de la cultura hoy:

Sí, creo que nos encontramos inmersos en una cultura de la razón cínica, en la que todo el mundo ya sabe todo de antemano, en la que ya no hay sorpresas, un momento en el que todo el mundo sabe lo que es el sistema y lo que hace, que el sistema no ofrece ilusiones a nadie y que simplemente está basado en el beneficio, en el dinero, etc. Si es así, si todos somos tan conscientes de este hecho, entonces es evidente que la función de la cultura de desenmascarar y revelar ese mismo hecho deja de ser necesaria. Aunque al mismo tiempo, si todos lo sabemos ¿por qué no resistimos? Estos son los nuevos tipos de interrogantes a los que hoy se enfrenta la cultura, y los que tendría que acometer una cultura posmoderna de izquierdas”.

Leer entrevista completa.

Ver también Archipiélago nº 62 Crisis y reinvención de la ciudad contemporánea

Publicado en: Literatura y lenguaje

Lhasa, ciudad santa

Serie El laberinto del Tíbet (2).

La rueda del dharma

Comentamos hoy el segundo capítulo de la serie para televisión El laberinto del Tíbet, dedicado a su capital, Lhasa, cuyo nombre significa tierra de los dioses.

Lhasa se encuentra en el valle del río Ki-chu, a 3.600 m de altitud. El coronel Ian Husband entró en la ciudad en 1904, para abrir el país al comercio británico.

El Potala, residencia del Dalai Lama antes de su exilio, domina la ciudad, pero para los tibetanos es más importante el Jokhang (la casa del señor), la auténtica catedral budista, verdadero centro espiritual y meta donde acuden los peregrinos. En él está la principal estatua de Buda. El abad del Jokhang explica como las ‘cuatro tradiciones’ del budismo tienen el mismo objetivo: el sufrimiento y su forma de eliminarlo. Según el sermón de Buda en el parque de los Ciervos de Benarés, los tres venenos del alma son la ira, la ignorancia y el apego. El camino para eliminarlos es el dharma (vía de renuncia y meditación).

Lhasa está rodeada por tres círculos concéntricos, que son recorridos por los peregrinos alrededor de la ciudad. La circunvalación como práctica religiosa es heredada de los hindúes y se circunvalan las stupas, los templos y hasta las montañas, siempre en sentido de las agujas del reloj. El primer círculo, el más interno, se llama nangkhor y rodea el perímetro del Jokhang. Los peregrinos hacen girar los molinos de oraciones allí situados. El barkhor o segundo círculo concéntrico pasa por el mercado de Lhasa, del que el documental nos ofrece imágenes actuales y de archivo, éstas en blanco y negro, cedidas por el gobierno de la República Popular China. El lingkhor o anillo más exterior rodea Lhasa y marca la zona a partir de la cual se encuentra uno en territorio sagrado.

Molinos de oraciones
Molinos de oraciones en el nangkhor

Potala significa mansión y se refiere a la mansión de Avalokitesvara, buda de la compasión, del que los dalai lamas son reencarnación. Dentro del Potala están los panteones o stupas de todos los dalais. De ellos, el más destacado fue el quinto. En cambio el sexto llevó una vida disoluta entregado al alcohol y las mujeres. Algunos dalais murieron envenenados, víctimas de las intrigas palaciegas. El regente del quinto ocultó su muerte durante quince años, para poder seguir gobernando él. Según el explorador Prievalsky, la nulidad personal de los dalai lamas es una garantía para los chinos, los tradicionales enemigos de los tibetanos.

El actual XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, dice en la entrevista para este documental que la institución del Dalai Lama existirá sólo mientras así lo quiera el pueblo tibetano y narra algunos recuerdos de cuando era niño y residía en el Potala.

El palacio y sus numerosos tesoros forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El vicepresidente de la Región Autónoma del Tibet, gobernante pro-chino, explica en el documental cómo el Potala se salvó de la destrucción propiciada por la revolución cultural. No obstante la estructura del edificio, en gran parte de madera, está siendo deteriorada por la carcoma, y se encuentra en restauración.

Aquí tienen un enlace de Una visita virtual al Potala.

Tras la incorporación del antiguo Tíbet independiente a la República Popular se ha producido la llegada masiva de población china, de la etnia han principalmente, lo que ha dividido Lhasa en dos ciudades: la moderna china y la vieja tibetana. Pero los chinos han, muchos de ellos funcionarios, no se quedan en el Tíbet y regresan a sus lugares de origen cuando tienen la oportunidad.

El documental termina con imágenes del Lukhang o templo de la serpiente, en el lago situado tras el Potala y con una visita al Norbulingka, el palacio de verano del Dalai Lama.

Algunas curiosidades:

  • El oficio de carnicero, pecaminoso para los budistas por tener que manejar animales muertos, lo ejercían los musulmanes venidos de Cachemira. No obstante, los tibetanos son buenos consumidores de carne.
  • Los khatas o pañuelos de seda blanca se emplean como ofrenda

Páginas con fotos:

http://www.onwardtibet.org/

http://www.losviajeros.com/elviajero/fotos2/tibet/

http://www.mon-photo.com/Asia/Tibet/es.html?name=Tibet

http://www.tibet.freeserve.co.uk/tibet_pictures/tibet_pictures.html

Capítulo anterior: El sueño del Tíbet
Capítulo siguiente: El país de Buda

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Margarita García Gallardo: El camino del agua

Novela finalista del VI Premio Río Manzanares.

El camino del agua

Un paquete entregado por error es el origen de una intriga que gira alrededor de la chocolatera aparecida durante la excavación de una galería subterránea en unas obras del metro en pleno centro de Madrid. Aunque la primera parte de la novela no está exenta de acción, ésta transcurre pausadamente y sirve sobre todo para una minuciosa caracterización de la protagonista y narradora, una mujer de mediana edad, cuyo matrimonio transcurre entre la mediocridad y la frustración. En mi opinión el punto más fuerte de la novela es precisamente el personaje protagonista, Laura Bodero, impecablemente construido hasta en los mínimos detalles de su carácter. Laura cree que su aventura extraconyugal con Mario, un hombre misterioso que anda detrás de la chocolatera, la hará escapar de la sumisión a su marido; pero la resignación es parte de su forma de ser: “La vida me daba una bofetada y yo ponía la otra mejilla, pero no por humildad, sino porque lo merecía. Estaba pagando mi atrevimiento por haber levantado la cabeza y haber sentido sobre mi cara el viento insolente y fresco de un cambio“.

Después la acción se acelera y Laura se ve arrastrada por unos acontecimientos que ella misma ha provocado al enamorarse de Mario. Las peripecias tras la chocolatera les llevan a los ‘viajes del agua’, galerías que antaño servían para suministrar agua a Madrid. En la última parte de la novela, la voz de Laura deja paso a la de un joven criado del siglo XVIII que, por medio de un breve pero intenso manuscrito, nos desvelará el misterio.

El Camino del agua (Calambur, 2004) ha sido finalista del VI Premio Río Manzanares y es la primera novela de Margarita García Gallardo (Madrid, 1967)

Pueden leer tambien el comentario de la novela ganadora Santiago Miralles: Dos mil Madrid cincuenta y cuatro.

Los viajes del agua

A mediados del siglo XIX, Madrid tenía una población de 220.000 habitantes y disponía de un sistema de abastecimiento de agua basado en el aprovechamiento de recursos subterráneos, que eran captados mediante perforaciones que drenaban los macizos rocosos y, posteriormente, eran canalizados hacia depósitos emplazados en la ciudad mediante galerías subterráneas, conocidas como viajes del agua, algunas de las cuales llegaron a alcanzar longitudes superiores a los 14 km. Desde los depósitos se distribuía el agua a fuentes, y de allí era transportada a las viviendas por los aguadores, cuerpo que llegó a estar integrado por 900 personas.

Viajes de agua
click aquí para agrandar

Este sistema -que fue introducido durante la presencia de los árabes-, era capaz de aportar a la ciudad en torno a 2.150 metros cúbicos al día, cantidad que supone una dotación de unos 10 litros por habitante y día, menor, con gran diferencia, a la disponible en las grandes capitales europeas de esa época. Además, el sistema era incapaz de asegurar el abastecimiento de la población en situaciones de sequía y, mucho menos, de posibilitar las expectativas de crecimiento y desarrollo de la ciudad, con el consiguiente incremento de la demanda de agua urbana e industrial.Leer más…

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Turcos en Londres. Exposición en la Royal Academy of Arts

De los uigur al imperio otomano.


Relicario para un cabello de Mahoma (click en imagen para agrandar).

En la Royal Academy de Londres se ha inaugurado la exposición sobre arte y cultura turca titulada Un viaje de mil años. Se compone de 11 salas que albergan 350 piezas, algunas de las cuales no habían salido antes de Turquía. Esta muestra del arte y la cultura de los turcos abarca geográficamente desde el Asia Central china al Bósforo y cronológicamente entre los años 600 y 1600.

La mayor parte de los objetos -esculturas, cerámicas, pinturas, alfombras, manuscritos, armas, dibujos, vestimentas- procede del museo Topkapi y del museo de Arte Turco e Islámico de Estambul. También hay piezas de otras 35 instituciones, entre ellas el Louvre, el Hermitage y el Metropolitan de Nueva York. El gobierno turco, deseoso de dar entrada a su cultura en la Unión Europea, ha financiado parcialmente la muestra.

La historia de los turcos comienza con los uigur, un pueblo nómada de Asia central y del oeste de la actual China y acaba con el imperio otomano desde el reinado de Mehmet II a Suleiman el Magnífico, incluyendo la caída de Bizancio.

El pueblo uigur era uno de los diversos grupos denominados turcos que se agrupaban, a causa del comercio por la Ruta de la Seda, en los alrededores de Turfan, en el Asia central china. Eran sobre todo pastores nómadas y practicaron diversas religiones como el maniqueísmo, el budismo y el cristianismo nestoriano.

Los selyúcidas eran otro grupo nómada de Asia Central. Fueron la primera dinastía turca que llegó a controlar un territorio desde Asia central hasta el Mediterráneo oriental. Crearon un imperio que incluía Irak y Siria. Tomaron Bagdad en 1055. Los selyúcidas eran musulmanes sunníes. Adoptaron de los iraníes las instituciones burocráticas tradicionales del gobierno y las escuelas o madrasas. Los selyúcidas fueron mecenas del arte y de la arquitectura y produjeron importantes obras en metal, cerámica y literatura. El último sultán selyúcida murió en 1194 en una batalla en la que fueron derrotados por los mongoles. Los selyúcidas de Rum emigraron hasta Anatolia, donde se vieron acosados por los mongoles durante los siglos XII y XIII.

Timur (1336-1405) conocido en el oeste como Tamerlán, intentó emular a Gengis Khan, alguno de cuyos descendientes desplazó para alcanzar el poder en 1370. Los gobernantes siguientes no pudieron alcanzar el carisma y el genio militar de figuras como Gengis Khan y Timur, pero la sociedad turco-mongola continuó valorando la habilidad en la guerra y la caza. Las dinastías Timúrida y Turcomana utilizaron el arte y la arquitectura como símbolos para legitimar su poder. Durante el reinado de Timur, la cultura nómada de las estepas de Asia central se fundió con la cultura sedentaria de Irán. Una de sus consecuencias fue la aparición de una nueva caligrafía, utilizada para reafirmar el compromiso con el Islam. Durante sus campañas Timur reclutó a eruditos, arquitectos, y artistas de las ciudades y regiones que conquistó. Los sucesores de Timur fueron plenamente conscientes del importante papel que los libros podrían jugar en la legitimación de su poder, ya que eran capaces de reflejar los acontecimientos históricos.

Los turcos otomanos, bajo el mando de Osman, eran un pequeño grupo disperso a lo largo de la frontera del imperio de Bizancio en Anatolia, adonde habían llegado empujados por los mongoles. Después de la muerte de Timur en 1405, los otomanos comenzaron a aumentar lentamente su influencia. Los otomanos explotaron las disensiones internas del imperio de Bizancio para invadirlo. Pusieron sitio a Belgrado y a Viena. Bajo el reinado de Mehmed II el Conquistador los otomanos finalmente tomaron Constantinopla en 1453, establecieron su corte en la ciudad y la llamaron Estambul. Los otomanos fueron también grandes mecenas de las artes. El imperio otomano duró hasta 1924. Su desmembramiento dio lugar a la creación de varios estados, entre ellos la moderna Turquía.

La exposición, para quien tenga la suerte de poder ir a Londres a verla, estará abierta hasta el 12 de abril de 2005.

Vía: turks.org.uk.

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Ruy González de Clavijo: Embajada a Tamerlán

En 1403 un madrileño viajó a la corte del Gran Khan de Mongolia

clavijo mausoleo de tamerlán

Mausoleo de Tamerlán en Samarkanda. Foto: Wiggum, Wikipedia

En los primeros años del siglo XV los turcos amenazaban ya Bizancio, pero los mongoles les habían asestado un duro golpe en la batalla de Angora (1402), en la que el emperador de Samarkanda había derrotado a los ejércitos del sultán Bayaceto. La noticia llega a Europa y surge de nuevo con fuerza la leyenda del Preste Juan, un supuesto señor cristiano que reina al este de los países ocupados por el Islam. En esa época le toca encarnar esa leyenda a Tamerlán o Tamorlan (Timur Lang, Timur el Cojo), supuesto descendiente de Gengis Khan. En los reinos cristianos parece ignorarse que el emperador mongol es tan musulmán como los turcos a los que acaba de derrotar.

Enrique III el Doliente, rey de Castilla, es un monarca interesado en lo que hoy llamaríamos la política exterior y decide enviar un embajador a la corte del poderoso Tamerlán con vistas a pactar una posible alianza contra los turcos. Este embajador fue el madrileño Ruy González de Clavijo, que emprendió viaje en 1403, llegó hasta Samarkanda, y regresó en 1406.

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Manuscrito de Embajada a Tamerlán. Foto: Wikipedia

clavijo mausoleo de tamerlán

Mausoleo de Tamerlán. Interior. Foto: Faqscl, Wikipedia.

Clavijo partió al frente de su expedición del Puerto de Santa María, visitó la isla de Rodas y Constantinopla y desembarcó en Trebisonda, en los confines del mar Negro. Desde allí prosiguió el difícil viaje por tierra, atravesando regiones que hoy pertenecen a los estados de Turquía, Irak e Irán y llegando a Samarkanda (en el actual Uzbekistán) en septiembre de 1404. Por desgracia, Tamerlán se encontraba enfermo y moriría poco después, por lo que la misión de los castellanos, desde el punto de vista diplomático, fue un fracaso. Clavijo emprendió el viaje de regreso, llegando a España en marzo de 1406.

Sin embargo, la crónica de este viaje, titulada abreviadamente Embajada a Tamerlán y atribuida -sin total seguridad- al propio Ruy González de Clavijo, inaugura el género de relatos de viajes en la literatura castellana, siendo un libro comparable en ese sentido al escrito por el veneciano Marco Polo. Embajada a Tamerlán no es un libro ameno o fácil de leer, pero las descripciones de los países que atraviesa la expedición son detalladas y reflejan el asombro de los viajeros ante costumbres para ellos extrañas o ante la presencia de animales antes nunca vistos, como la jirafa o el elefante, al que el autor denomina ‘marfil’. A su vuelta Clavijo sirvió a su rey como chambelán y luego se retiró a su ciudad natal, donde murió en 1412. Está enterrado en la iglesia de San Francisco el Grande.

clavijo tamerlan

Rostro de Tamerlán, según reconstrucción de M.Gerasimov (1941). Foto: Shakko, Wikipedia.

ruy gonzález de clavijo

Ruy González de Clavijo, según Peter Johann Nepomuk Geiger (1860). Foto: Wikipedia.

Fragmento donde se describe una jirafa:

“Y otro día jueves, cinco días del dicho mes de Junio, a hora de medio día fueron en una ciudad que es llamada Hoy: la cual estaba asentada en un llano, y alrededor de ella muchas huertas y labranzas de pan, y cerca de esta ciudad había unos grandes llanos que duraban mucho: y por ellos, y por la ciudad venían muchas acequias de agua, y esta ciudad era cercada de una cerca de ladrillo con sus torres y barbacanas: y aquí en esta ciudad de Hoy se acaba Armenia la alta, y comienza tierra de Persia: y en esta ciudad viven muchos Armenios.

Y cuando los dichos Embajadores llegaron a esta ciudad, hallaron en ella un Embajador que el Sultán de Babilonia enviaba al Tamurbec. El cual llevaba consigo hasta veinte de caballo y hasta quince camellos cargados de presente, que el Sultán enviaba al Tamurbec, y otrosí llevaba seis avestruces y una alimaña que es llamada jirafa, la cual alimaña era hecha de esta guisa: había el cuerpo tan grande como un caballo, y el pescuezo muy luengo, y los brazos mucho más altos de las piernas, y el pie había así como el buey hendido, y desde la uña del brazo hasta encima del espalda había diez y seis palmos: y desde las agujas hasta la cabeza había otros diez y seis palmos, y cuando quería enhestar el pescuezo, alzábalo tan alto que era maravilla, y el pescuezo había delgado como de ciervo, y las piernas había muy cortas según la longura de los brazos, que hombre que no la hubiese visto bien pensaría que estaba sentada aunque estuviese levantada, y las ancas había derrocadas a yuso como búfalo: y la barriga blanca, y el cuerpo había de color dorado y rodado de unas ruedas blancas grandes: y el rostro había como de ciervo, en lo bajo de hacia las narices: y en la frente había un cerro alto agudo, y los ojos muy grandes y redondos y las orejas como de caballo, y cerca de las orejas tenía dos cornezuelos pequeños redondos, y lo más de ellos cubiertos de pelo, que parecían a los del ciervo cuando le nacen, y tan alto había el pescuezo y tanto lo extendía cuanto quería, que encima de una pared que tuviese cinco o seis tapias en alto podría bien alcanzar a comer: otrosí encima de un alto árbol alcanzaba a comer las hojas, que las comía mucho.

Así que hombre que nunca la hubiese visto, le parecía maravilla de ver: y los dichos Embajadores estuvieron en esta dicha ciudad el jueves que allí llegaron, y viernes y sábado y domingo siguiente, que fueron ocho días del dicho mes de Junio, después de medio día partieron de aquí.”

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Las siete maravillas

Las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

La Gran Muralla China
La Gran Muralla marcha en cabeza.

A través de la página New 7 Wonders el filántropo suizo Bernard Weber, que fue amigo y colaborador de Federico Fellini, ha organizado una votación para elegir las siete nuevas maravillas del mundo. Las del mundo antiguo eran el Mausoleo de Halicarnaso, la estatua de Zeus, el Coloso de Rodas, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Faro de Alejandría, el Templo de Artemisa en Efeso y las pirámides de Gizeh, en Egipto. Sólo la última se conserva, así que el tal Weber ha pensado en elegir otras.

El sondeo comenzó en el año 2000 y finalizará en diciembre de 2005. La votación anda así por el momento, después de recoger unos 17 millones de votos:

1. Gran Muralla (China): 11,01 %
2. Potala (Lhasa, Tibet, China): 8,52%
3. Taj Mahal (India): 7,71 %
4. Coliseo (Roma, Italia): 6,99 %
5. Pirámide de Chichen Itzá (Yucatan, México): 6,33 %
6. Estatuas Isla de Pascua (Chile): 6,03 %
7. Torre de Pisa (Italia): 5,97 %

Entre los demás nominados se encuentran el templo de Ankgor Vat (Camboya), Santa Sofía (Estambul, Turquía), Timbuktu (Malí), Machu Picchu (Perú), Petra (Jordania) y la Alhambra (Granada, España).

La idea de hacer esta especie de concurso parece ingenua, en el sentido de que pueda colaborar en la defensa del Patrimonio Cultural de la Humanidad; sería optimista pensar que pueda servir para evitar cosas como ésta que nos cuenta Iñigo Saénz de Ugarte. No obstante, aún puedes votar…

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