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Mario de Biasi, fotoperiodista italiano

Fotografió el Etna en erupción.

Mario de Biasi: Gli italiani si voltano (Milán, 1954)

Gli italiani si voltano (Milán, 1954)

Mario de Biasi nació en Belluno en 1923, fue deportado a un campo de trabajo en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y comenzó a fotografiar en Nuremberg en 1944, con un equipo de fortuna que encontró entre los escombros de la ciudad. Regresó a Italia en 1948 y organizó su primera exposición individual en el Club de Fotografía de Milán.

En 1953 entra en la revista Epoca como fotoperiodista profesional y durante más de treinta años realiza cientos de portadas y reportajes en todo el mundo. Con Epoca De Biasi viaja miles de kilómetros desde la revuelta en Budapest (1956) a Japón (1970), pasando por el monte Etna en erupción (1964), la guerra en Israel (1973), Siberia (1965) o París (1968). Sus fotos ilustraron artículos, números especiales de revistas, más de un centenar de libros, así como numerosas exposiciones y muestras colectivas. Estas incluyen “The italian metamorphosis 1943-1968” en el Museo Guggenheim de Nueva York (1968), que hizo célebre Gli italiani si voltano, elegida como el cartel oficial de la exposición.

Mario de Biasi: Vacanze italiane, Venezia anni cinquanta

Vacanze italiane, Venezia anni cinquanta

En palabras del crítico Giovanni Pelloso:

“Suerte, valor, tenacidad, ingenio. Nada lo frenaba, nada le distraía de la idea de triunfar en la empresa, incluso cuando llegó en solitario a las lenguas de lava en la erupción del Etna de 1964, o cuando en Budapest, en 1956, se ganó el apodo de ‘el italiano loco’ al informar, desde el centro de la insurrección y el fuego cruzado, del trágico levantamiento húngaro. Capaz de crear una composición de absoluto equilibrio en su construcción, de dar lugar a una perfecta armonía de los cambios internos y de iniciar un proceso de conocimiento de la realidad y de los sucesos, se le reconoce el talento de haber sido capaz de componer una obra que combina de forma sorprendente la belleza formal y el dato humano, histórico y psicológico. Un estilo que es bien percibido también en los numerosos retratos (Marlene Dietrich, Sophia Loren, Brigitte Bardot, Claudia Cardinale, Arturo Toscanini, Salvatore Quasimodo, Eugenio Montale)”

Mario de Biasi: Marlene Dietrich (Montecarlo 1956)

Marlene Dietrich (Montecarlo, 1956)

Mario de Biasi, fallecido en 2013, decía que le gustaría ser recordado con las palabras de su amigo Bruno Munari: “Fotografió revoluciones, hombres famosos, países desconocidos. Fotografió volcanes en erupción y blancas extensiones de nieve en el polo a sesenta grados bajo cero. La cámara forma parte ahora de su anatomía, como la nariz y los ojos.”

Galería: Il Corriere

Página de Epoca con el reportaje sobre la erupción del Etna (1964)

Página de Epoca con el reportaje sobre la erupción del Etna (1964)

Vía: Sguardi d’autore: Mario de Biasi (Ed. Mondadori)

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Hiroshi Nakamura

Arte protesta en el Japón de los años 50.

En la década de 1950 hubo en Japón una movilización masiva, especialmente entre los estudiantes y los sindicatos, en contra de la expansión de la presencia estadounidense, incluyendo la ampliación de las bases militares. Como es costumbre en las autoproclamadas democracias, las protestas fueron duramente reprimidas.

Las primeras pinturas de Hiroshi Nakamura (Shizuoka, 1932) constituyen un reportaje de aquella época, como es el caso de la titulada Sunagawa #5, que muestra una protesta en contra de la ampliación de una pista de aterrizaje en terrenos confiscados a los agricultores.

 Hiroshi Nakamura: Sunagawa #5 (1955)

Sunagawa #5 (1955)

Con el tiempo la obra de Nakamura evolucionó del realismo social a formas más estilizadas y surrealistas, pero manteniendo el mismo espíritu crítico. Gunned Down representa la muerte de una mujer que fue asesinada a tiros por un soldado estadounidense por recoger casquillos de bala.

Hiroshi Nakamura: Gunned Down (1957)

Gunned Down (1957)

Como era de esperar, no tuvo ningún éxito comercial, así que no disponía de dinero ni para comprar lienzos. Una de sus obras más célebres hoy, The Base, está hecha sobre un pedazo de madera.

Hiroshi Nakamura: The Base (1957)

The Base (1957)

Sus pinturas adquirieron tintes apocalípticos, con rojas imágenes de explosiones, una referencia a las bombas incendiarias que destruyeron su ciudad natal cuando tenía doce años.

Hiroshi Nakamura: Omens of a Place (1961)

Omens of a Place (1961)

Años más tarde comenzó a ser tenido en cuenta por la crítica y hoy es reconocido como uno de los grandes artistas de Japón. En las últimas décadas los motivos de sus obras han sido colegialas y medios de transporte, como en la surrealista Circular Train A – Telescope Train, en la que un vagón de tren está lleno de niñas de secundaria de un solo ojo vestidas de marinero. El coche se dobla alrededor de una gran lente circular que representa la visión de cíclope de las pasajeras.

Hiroshi Nakamura: Circular Train A - Telescope Train (1966)

Circular Train A – Telescope Train (1966)

Vía: MIT + Dangerous Minds

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Aquiles Talón

Edición integral del cómic de Greg.

Aquiles Talón

Aquiles dando la brasa a Funestini en la portada del nº 14 de la edición francesa

Trilita Ediciones está sacando en España la colección completa de las historietas de Aquiles Talón, uno de los personajes más célebres del cómic de humor francobelga, originalmente publicado en Pilote y cuyo autor en guión y dibujo es Greg. Son catorce volúmenes en total, de los cuales ya han visto la luz los cuatro primeros.

Aquiles Talón es un francés cuarentón y pequeño burgués, extremadamente pedante, que se las da de intelectual y aspira a ascender de clase social, lo que intenta a base de perseguir el amor de la aristócrata Virgule de Guillemets (al traducirla aquí como Virgulilla de Comillas, se añaden al apellido unas connotaciones que encajan bien al personaje).

El solterón Aquiles vive con sus padres: Alambique Talón, bigotudo experto en cerveza y mamá Talón (cuyo nombre de pila se desconoce por el momento), una señora progre y motera que vive una vida independiente, de forma que a veces está en casa y otras anda viajando por el mundo.

Aquiles Talón

Portada del nº 4 de Trilita Ediciones. Aunque nunca lo admita, a Aquiles no le gustan su barriga y su nariz.

El personaje que da la réplica al protagonista es su vecino, Hilarión Funestini, al mismo tiempo su mejor amigo y su peor enemigo, con el que suele acabar a porrazos en muchas ocasiones. Es otro solterón, generalmente más sensato que Aquiles, suele mofarse de las iniciativas de este y no tiene muchas más aspiraciones que cuidar su jardín. Sus rasgos físicos son una caricatura del propio Greg.

Completan la nómina unos secundarios arquetípicos: el comerciante capaz de todo con tal de vender sus productos, el militar retirado, el amigo extranjero de verbo ininteligible y el doctor que todo lo cura siempre que puedas abonar sus elevadas facturas.

Fiel a sus ínfulas intelectualoides, Talón es incapaz de hablar “normal” y se marca unas largas e hilarantes parrafadas de exuberante retórica, salpicadas por interjecciones como ¡hop! y ¡bof!, cuyos extensos bocadillos llenan las viñetas. Sin embargo hay también historietas mudas, logrando Greg crear situaciones cómicas a base de gags puramente visuales.

aquiles talon

Siempre tratando de codearse con las clases altas

Estas características convierten a Aquiles Talón en uno de esos personajes que no admiten término medio entre los lectores: lo amas o lo odias. Puesto que estoy hablando de él, queda claro que me cuento entre los primeros, pero sé de gente que no es capaz de leer más de dos páginas sin arrojar el álbum al suelo.

Se supone que el belga Greg quiso representar en Aquiles Talón su visión del francés arquetípico, pero el lector español podrá identificar perfectamente muchos rasgos de su personalidad con cierto tipo de individuos más cercanos. En su primera edición española en los años sesenta a cargo de la editorial Bruguera no consiguió el éxito. Ojalá ahora lo logre, porque el personaje lo merece.

Greg (Michel Regnier) fue guionista de otras muchas series para otros dibujantes, entre las que cabe citar Bernard Prince (1966) y Comanche (1969) dibujados por Hermann, Luc Orient (1967) por Eddy Paape y Bruno Brazil (1968) por William Vance.

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El bote de remos aéreo

El Man-Angel, un invento que no pasó a la historia.

Alva Reynolds

Foto: The Aerodrome Forum

La revista Alrededor del Mundo de 12 de octubre de 1905 nos informa de uno de los inventos más recientes y prometedores del momento. El californiano Alva Reynolds ha creado un globo aerostático que funciona de forma similar a un bote de remos.

“Se trata de un globo en forma de cigarro, con el ecuador más próximo que de ordinario a uno de los extremos, y del cual hay suspendida una ligera armazón en forma de barquilla, con un asiento para el aeronauta. Este hace subir o bajar el aparato y lo pone en marcha en la dirección deseada, por medio de dos remos, construidos poco más o menos como las aspas de los molinos de viento y manejados como los remos de un bote.”

El globo tenía once metros de largo por cuatro y medio de diámetro máximo. El giro se lograba igual que cuando se rema en el agua impulsando un remo adelante y otro hacia atrás.

Alva Reynolds

Foto: Alrededor del Mundo

La diferencia entre el peso que el globo podía levantar y el del aeronauta debía ser de quinientos gramos, de forma que cuando el ocupante remaba el globo se elevaba y cuando detenía los remos, descendía suavemente. Para levantar a una persona de 75 kilos se necesitaban setenta metros cúbicos de gas.

Más de cien personas, ninguna de ellas experta aeronauta, navegaron en aquel globo con suma facilidad y, según nos explica el artículo, incluso podía manejarlo una señorita.

El inconveniente de este aparato era que solo alcanzaba una velocidad de ocho o nueve kilómetros por hora, dependiendo de la fuerza del remero. Eso sí, barato salía, puesto que solo costaba 150 duros de la época.

Alva Reynolds

Foto: The Aerodrome Forum

Alva Reynolds, que en realidad fue un inventor serio, confiaba en su artefacto. En 1906 propuso organizar una carrera de su Man-Angel, como lo había bautizado, contra un automóvil desde Los Ángeles a Pomona con una apuesta de 1.000 dólares. Finalmente no llegó a celebrarse por falta de gas de calidad para el globo.

Reynolds pretendía construir otro modelo con capacidad para seis personas y que pudiese navegar a más de cuarenta kilómetros por hora. No hay noticias de que lo consiguiera.

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