Page 3

Las bestias de playa de Theo Jansen

Esculturas cinéticas que se exhiben en la Fundación Telefónica.

Theo Jansen: Strandbeest

Theo Jansen: Strandbeest

Theo Jansen (1948, Scheveningen, Paises Bajos) construye formas animales con materiales ligeros y las hace moverse por las playas holandesas, unas veces impulsadas por el viento y otras a tracción. En la Fundación Telefónica de Madrid se exhiben estos días varias de estas esculturas cinéticas.

Las strandbeest o bestias de playa están hechas con tubos de plástico de los utilizados para el cableado eléctrico, cuyo color amarillento les da el aspecto de huesos. En el siguiente vídeo, las observamos en su “hábitat natural”:

Según Jansen, ingeniero de profesión, sus criaturas podrían contribuir al equilibrio ecológico de las costas.

“Las barreras entre el arte y la ingeniería existen sólo en nuestra mente.”(Theo Jansen)

Algunas bestias de playa son autopropulsadas, gracias a que tienen un “estómago” formado por botellas de plástico recicladas que contienen aire introducido a presión mediante una bomba de bicicleta. Al destapar las botellas el aire sale a gran velocidad y mueve al animal.

Para realizar el movimiento hacen falta músculos. Las bestias disponen de unos músculos que se alargan o encogen según se necesita. Consisten en un tubo que contiene otro tubo de inferior diámetro en su interior, capaz de entrar y salir como un pistón. Cuando el aire sale de las botellas pasa a través del tubo y empuja el pistón hacia el exterior, de forma que el músculo se alarga.

“Me gusta el equilibrio entre la realidad y los cuentos de hadas.” (Theo Jansen)

El diseño de este mecanismo se realizó en un ordenador. Se generaron unos mil quinientos tipos de “piernas” diferentes, de los que se seleccionaron un centenar. Finalmente, se obtuvieron once longitudes de tubo -llamadas por Jansen “números sagrados”- que se consideraron ideales para realizar las patas de las bestias y poder hacerlas caminar.

Las bestias que se exponen en el Espacio Fundación Telefónica no son las más colosales que ha creado Jansen, pero dan una idea bastante clara de en qué consiste su obra.

Sitio web de Theo Jansen: Strand Beest

Exposición: Theo Jansen. Asombrosas criaturas
Espacio Fundación Telefónica
Fuencarral 3, 28004 Madrid
Del 23 de octubre de 2015 al 17 de enero de 2016.
Horario: De martes a domingo de 10:00 a 20:00 h.

Publicado en Ciencia y técnica, Entorno, Moderneces Etiquetado con: , , ,

Arte en la Red – Cultura en la Nube

Exposición en la Casa de América.

Ain the machine interpretando su música biotrónica.

Ain the machine interpretando su música biotrónica.

Arte en la Red. De virtual a exposición física llega a su tercera edición en la Casa de América. El objetivo de esta muestra es trasladar al mundo físico la obra de artistas que habitualmente solo pueden verse en el mundo digital. Diez artistas de España y de diferentes países de América exponen obras elegidas mediante votación de usuarios de Facebook e Instagram y por un jurado.

Sofía Verzbolovskis nos sumerge con sus fotografías en las calles de la panameña Ciudad Colón; Óscar Cárdenas retrata los pueblos de Cádiz; Pilar Barrios nos propone un juego visual con su serie ‘Retículas’; conoceremos los personajes que dibuja Pedro Marqueño; Álvaro Alejandro nos dice que para cada tiempo hay un libro; descubriremos la moda de La Habana con Javi Saguillo; veremos cómo viven los habitantes de los dos grandes basureros de Guatemala de la mano de Manuel Aldana; jugaremos entre las luces y las sombras de Charlie Cordero; conoceremos las comunidades afro en Colombia con Andrea Lamount; y pondremos cara a los rostros de la inmigración gracias a Roberto Joele.

El 8 de octubre tuvo lugar la presentación. Podéis ver las intervenciones en el vídeo Cultura en la nube. A partir de 1:28:50 está la actuación del músico brasileño Ain the machine que nos ofreció su curiosa ‘música biotrónica’.

Aquí una muestra de las obras expuestas en la Casa de América:

Arte en la Red. De virtual a exposición física
Casa de América
Plaza de la Cibeles, s/n, 28014 Madrid
Del 9 de octubre al 28 de noviembre de 2015

Publicado en America, Arte, Música Etiquetado con: ,

Marjorie Cameron, artista y bruja

Historia de una mujer rebelde y visionaria.

Marjorie Cameron: Black Egg. Foto: Cameron Parsons Foundation

Marjorie Cameron: Black Egg. Foto: Cameron Parsons Foundation

Entre el 11 de octubre de 2014 y el 18 de enero de 2015 se celebró en el Museum of Contemporary Art (MOCA) de Los Angeles la muestra Cameron: Songs for the Witch Woman, primera exposición dedicada a la artista Marjorie Cameron tras su muerte en 1995.

En el catálogo podemos leer:

“Pintora visionaria y dibujante sin par cuya obra evoca el surrealismo latinoamericano y europeo, Cameron reinterpreta figuras mitológicas con singular atención a la línea y a la idea de la metamorfosis espiritual. Su exploración filosófica pronto la puso en contacto con los beatniks y los círculos del cine vanguardista de Los Ángeles y la heterodoxia y la amplitud de sus intereses la convirtieron en un vínculo único entre los florecientes mundos espiritual y artístico de la ciudad.”

¿Quién fue esta mujer singular, dibujante, pintora, poeta, actriz y bruja, figura hasta hace poco prácticamente desconocida incluso en su propio país, no digamos en España, para merecer de pronto una inusitada atención?

Marjorie Cameron nació en Belle Plaine, Iowa, el 23 de abril de 1922, por tanto era de signo Tauro, lo que indico por si tuviese alguna importancia, dadas las características del personaje que más adelante veremos. Su padre, su madre y su abuelo eran ferroviarios.

De niña tenía un carácter arisco y, según ella misma contó muchos años más tarde, los padres de los otros niños no querían que sus hijos se acercaran a ella. En la escuela solo destacaba en arte y gimnasia. También por sus actitudes rebeldes. En cierta ocasión, sentada en la última fila de la clase, hizo un dibujo de una persona cagando. Como los demás niños y niñas se arremolinaron a su alrededor para verlo, la profesora se dio cuenta y exigió que le entregara el dibujo. Ella se negó y fue llevada a presencia del director, que se lo confiscó. Cameron decía que esa fue su “primera exposición”.

Promiscua desde muy joven, siendo adolescente quedó embarazada y abortó clandestinamente en casa con ayuda de su madre.

A los 18 años se alistó como voluntaria durante la II Guerra Mundial y sirvió en la armada como cartógrafa y fotógrafa. Su hermano, artillero de la fuerza aérea, regresó del frente herido y ella abandonó el servicio sin permiso para estar a su lado, por lo que fue declarada desertora y arrestada en el calabozo hasta el final de la guerra.

En 1945 fue indultada y pudo volver con su familia, que se ha había establecido en Pasadena, ciudad vecina de Los Angeles, en California. Allí trabajó como ilustradora de moda para ganarse la vida, mientras trataba de hacer carrera como pintora y dibujante. Comenzó a frecuentar los clubs de jazz de Central Avenue, algo muy mal visto en una mujer blanca. En esta época eliminó su nombre de pila y utilizaba solo su apellido Cameron, como en el ejército. En una entrevista de 1995 dijo: “Marjorie es como mi secretaria. Ella es la que se relaciona con el mundo exterior”. Una de las características de nuestro personaje es que a lo largo de su vida usaría numerosos apodos o pseudónimos.

Un día, un antiguo conocido de la Navy que se había encontrado en la cola del paro la invitó a visitar el lujoso bungalow estilo artesano americano de la avenida Orange Grove, que servía tanto de vivienda de un amigo suyo como de templo y lugar de reunión de cierta secta esotérica. Ese día sería el más decisivo de su vida.

Marjorie Cameron. Foto: Cameron Parsons Foundation

Marjorie Cameron. Foto: Cameron Parsons Foundation

Mientras tanto, en otro lugar de Pasadena, un ingeniero autodidacta llamado Jack Parsons andaba experimentando con motores de combustible sólido para impulsar naves espaciales. El tipo alternaba su trabajo científico con prácticas ocultistas dentro de la Ordo Templi Orientis (OTO), fundada por Aleister Crowley. Parsons se había unido a la Orden en 1941, el mismo año en que obtuvo su mayor éxito científico, el despegue con propulsión a chorro. Para este ingeniero, considerado por sus colegas como un hombre dotado de extraordinaria inteligencia, no había contradicción entre ciencia y magia, de modo que antes del despegue de cada cohete invocaba a los dioses paganos.

Parsons alquilaba habitaciones de su mansión con un anuncio que decía: “Sólo bohemios, artistas, músicos, ateos, anarquistas o cualesquiera otros tipos exóticos pueden solicitar habitaciones, cualquier alma mundana será rechazada sin contemplaciones”. Alrededor del ingeniero se juntaban tanto los seguidores de la OTO como un buen número de escritores y aficionados a la ciencia-ficción interesados en sus andanzas. Entre estos se encontraba L. Ron Hubbard.

Parsons, un hombre muy atractivo para las mujeres, se había casado con una tal Helen Northrup, pero más tarde se lo pensó mejor y se lió con su cuñada Sara, también conocida como Betty y como Soror Cassap, un elemento de cuidado capaz de inquietar al mismísimo Crowley, que la había calificado de vampira. Al regresar Helen a casa tras una breve ausencia, su hermana le anunció que ella era la “nueva esposa” de Jack. A Jack le costó el divorcio. Helen se consoló con el entonces líder de la OTO Wilfred Talbot Smith, pero éste tuvo que retirarse, tras sufrir un leve infarto, y dejó su puesto a Parsons.

Jack Parsons quería poner en práctica las enseñanzas de Crowley acerca de la Moonchild o Niña de la Luna. La idea es que la unión sexual de un mago con la Mujer Escarlata engendra una niña que poseerá el espíritu de la luna, es decir, será una diosa destinada a guiar a la humanidad a una nueva era. Para lograr su objetivo, lo primero que Parsons necesitaba era encontrar una Mujer Escarlata, es decir, una mujer que encarnase a Babalon, diosa madre del panteón particular de Crowley. Por razones que se me escapan, su amante habitual Sara no le servía para este fin.

La Mujer Escarlata la conseguirían invocando su presencia mediante ritos mágicos. Como sabrán los conocedores de Thelema, la religión de Crowley, sus rituales solían incluir sexo y drogas, aunque también es cierto que sobre estos asuntos siempre se exagera. Richard Metzger decía que “Parsons se hacía pajas en nombre del progreso espiritual”, mientras que Hubbard “rastreaba el plano astral en busca de signos y visiones.”

El 4 de enero de 1946, Parsons y Hubbard se instalaron en algún lugar de poder del desierto Mojave, trazaron en el suelo líneas protectoras, se rodearon de talismanes y, mediante las Tablas de Enoch que recogen rituales empleados por John Dee (astrólogo de la Reina Isabel I de Inglaterra), invocaron a la Mujer Escarlata. Según Parsons, sus poderosos conjuros produjeron tormentas de viento, cortes en el suministro eléctrico y una lengua de fuego de siete pies de altura. También aseguró haber establecido contacto con un venusiano. He olvidado comentar que, además de los objetos rituales indicados, los dos aprendices de brujo llevaban consigo una buena provisión de peyote.

Hay que decir que las actividades de los dos personajes llegaron a oídos del propio Crowley, que escribió: “Parece ser que Parsons, Hubbard o no sé quién está intentando producir una Moonchild. Me pongo bastante frenético cuando contemplo la idiotez de esos patanes.”

Cuando decidieron dar por terminado su ritual, los dos magos regresaron a Pasadena, al lujoso bungalow estilo artesano americano de la avenida Orange Grove donde Parsons vivía y trabajaba y a su vez albergaba el cuartel general de la OTO. Y allí apareció, acompañada por su amigo de la Navy, Marjorie Cameron, con sus ojos azules, su pelo rojo, su desenvoltura, su magnetismo sexual… Para Parsons aquella era, sin ningún género de dudas, la Mujer Escarlata que había invocado.

El flechazo fue instantáneo. Tras conocerse, Parsons y Cameron pasaron dos semanas juntos sin levantarse de la cama, practicando los que para Jack era un rito de magia sexual que habría de encarnar a la Moonchild y para Marjorie una sesión continua de polvos locos. Dicen que Hubbard permanecía con ellos parte del tiempo cantando e invocando a los espíritus. Otra parte del tiempo la dedicaba a trajinarse a Sara, la amante de Parsons, que no debía sentirse muy feliz tras la aparición de la pelirroja.

Alva Rogers, escritor de ciencia-ficción amigo de Jack, fue testigo de los acontecimientos. Según él, “Ron era un tipo encantador, persuasivo y sin escrúpulos, no sólo en los círculos sociales, sino también con las mujeres. Era tan encantadoramente persuasivo y falto de escrúpulos que en cuestión de unas pocas semanas logró que a Parsons se le cayera la casa encima. Y lo hizo para poder ocuparse él de la chica de Jack durante largos períodos de tiempo.”

Un día Hubbard huyó en un yate llevándose el dinero de Parsons y a Sara. Parsons les lanzó un conjuro de magia negra para obligarlos a volver, pero por si acaso no funcionaba, también les denunció por robo. Tuvo que retractarse tras la amenaza de Sara de denunciarlo a su vez por haber mantenido relaciones sexuales con ella siendo aún menor de edad. Jack tuvo que conformarse con recuperar solo la tercera parte del dinero.

Ron se casó con Sara, cometiendo bigamia, ya que todavía no estaba oficialmente divorciado de su anterior esposa, y tuvo un hijo, al que desheredó argumentando que no era suyo. Después Sara lo acusó de maltrato y se separaron. Años más tarde se haría célebre al fundar la Cienciología, iglesia -o lo que sea- a la que hoy pertenecen famosos artistas.

Durante un viaje a Nueva York para visitar a un amigo, Cameron descubrió que estaba embarazada. De nuevo decidió que no deseaba tener un bebé y la Moonchild destinada a ser la diosa de la nueva era y a cambiar el mundo terminó en un aborto.

A Cameron le tenía sin cuidado la religión en general y la Thelema de Crowley en particular, pero eso no desalentaba a Parsons, que continuó con sus ceremonias. Los adeptos se reunían y seguían al pie de la letra los rituales, mientras ella improvisaba. En esa época la llamaban Candy o Candida, nombre mágico otorgado por Jack.

Jack y Marjorie se casaron en octubre de 1946 en San Juan Capistrano, una vez que él se encontró legalmente divorciado de Helen, y se trasladaron a vivir a Manhattan Beach, localidad costera cercana a Los Angeles. Naturalmente, su matrimonio era lo que hoy se llama una relación abierta.

Cameron empezó a sufrir catalepsia, lo que Jack aprovechó para recomendarle la lectura de diversos libros de ocultismo, que según él podrían ayudarla a superar la enfermedad. De esta forma, ella comenzó a interesarse por Thelema.

Cameron, que había sido hasta la fecha dibujante y pintora autodidacta, decidió viajar a París para estudiar arte en la Académie de la Grande Chaumière con una carta de recomendación del Art Centre School de Pasadena. Pensaba aprovechar el viaje a Europa para conocer en persona a Aleister Crowley. No consiguió ninguno de sus propósitos: no la admitieron en la Académie y cuando llegó a Inglaterra, la Gran Bestia acababa de abandonar definitivamente el mundo material.

Bien por el carácter abierto de su relación o porque ésta entró en crisis, Cameron se fue a vivir sola una temporada a México. Según declaró años más tarde en una entrevista, durante ese periodo: “Me junté con homosexuales, tuve amantes entre los toreros, fui a bañarme desnuda con unos mariachis, bailé en una casa de putas…”

Aunque Jack Parsons gozaba de una gran reputación como profesional, sus actividades políticas y ocultistas le tenían en el punto de mira del FBI. Él mismo contribuía a llamar la atención difundiendo que en su mansión se producían apariciones de fantasmas, avistamientos de luces, psicofonías y demás fenómenos paranormales.

Alguien denunció a la OTO por las actividades que en el imaginario popular llevan a cabo este tipo de grupos: ritos satánicos, magia negra, violación de adolescentes, sacrificios de niños, etc. El FBI investigó, Parsons alegó que su grupo se dedicaba únicamente al estudio y la meditación y negó todas las acusaciones que pudiesen incurrir en delito. Finalmente, los investigadores llegaron a la conclusión de que se trataba de locos inofensivos y el bureau los dejó en paz. Muchos años después, documentos desclasificados probarían que al FBI no le importaba la OTO en lo más mínimo, sino las actividades políticas de Parsons.

En 1944 Parsons tuvo que abandonar el Jet Propulsion Laboratory (JPL) por repartir propaganda que hoy calificaríamos de antisistema y al mismo tiempo, intentar ganar adeptos para la OTO. Y lo más asombroso, hacía todo esto sin contradicción alguna. Con la indemnización recibida compró el bungalow de la avenida Orange Grove, en el que conoció a Cameron y al que regresó con ella, tras su paso por Manhattan Beach.

Establecido como consultor particular, asesoró al recién creado Estado de Israel, lo que le valió nuevas acusaciones, en este caso de espionaje. Estados Unidos estaba en plena caza de brujas. Vetado para trabajar con el gobierno, entró en la Bermite Powder Company, empresa que se dedicaba a fabricar explosivos para el cine.

El 17 de junio de 1952, Parsons trabajaba en su laboratorio situado en la planta baja de la casa. Cameron había salido a echar combustible a su automóvil, ya que planeaban viajar a México al día siguiente. Se produjo una enorme explosión que destruyó el edificio. El ingeniero fue encontrado aún con vida por los sanitarios que le condujeron al hospital, donde falleció minutos después. Dicen que sus últimas palabras fueron “I wasn’t done”, frase que puede interpretarse -y traducirse- de distintas maneras.

La teoría oficial fue que Parsons dejó caer una lata que contenía fulminato de mercurio, sustancia muy explosiva. Todos sus amigos y colegas, que conocían bien su capacidad y competencia, dudaron de esta explicación. Alguno afirmó que el origen de la explosión había estado en realidad debajo del suelo y cobró forma la hipótesis de un atentado. Esta idea fue la que siempre sostuvo Cameron. Otros pensaron que fue un suicidio. No faltó quien sostuvo que en realidad Jack estaba practicando uno de sus extraños rituales mágicos y la cosa se le fue de las manos.

La madre de Parsons, al enterarse de la noticia, se suicidó de inmediato ingiriendo una sobredosis de barbitúricos. Los medios difundieron la noticia de la muerte de Jack Parsons mencionando solo el lado profesional e ignorando su relación con la OTO. Sin embargo, unos días después se enteraron de su lado oscuro y se sucedieron los artículos sensacionalistas. En reconocimiento a su labor como ingeniero y científico, en 1972 la Unión Astronómica Internacional dio el nombre de Jack Parsons a un cráter de la cara oculta de la Luna.

Cameron quedó destrozada y se refugió en México. Allí, convertida ya en creyente de Thelema, se dedicó a practicar rituales para contactar con el espíritu de su difunto esposo, durante los que se infligía a sí misma heridas que la hacían sangrar. Adoptó una nueva identidad a la que llamó Hilarion.

De regreso a California y tras un intento de suicidio, se retiró a vivir a Lamb Canyon, un lugar desértico sin agua ni electricidad, donde se dedicó a pintar y a escribir poemas, al tiempo que seguía practicando los ritos aprendidos en la OTO y creando algunos propios.

Afirmó haber visto un platillo volante en 1953. En relación con esto existe la teoría de que los experimentos de Parsons y Hubbard abrieron un portal interdimensional a través del cual empezaron a llegar a nuestro universo seres de otros mundos. Es un hecho que los primeros reportes de ovnis de la era moderna comenzaron a mediados de los años cuarenta.

Volvió a Los Angeles y se reintegró en la sociedad. Desafiando la legislación entonces vigente acerca de la segregación racial, mantuvo una relación con el músico de jazz Leroy Booth.

Unos amigos le presentaron a Kenneth Anger, director de cine underground y también seguidor de Crowley, que dijo: “Yo creo en la reencarnación, en la predestinación, y reconozco a Cameron como alguien a quien conocí en vidas pasadas.” Anger la incluyó en la película Inauguration of the Pleasure Dome (1954), una pequeña joya surrealista de treinta y ocho minutos de duración basada en el esoterismo crowleyano. Cameron interpretó el papel de Mujer Escarlata, ataviada con un chal que perteneció a Rodolfo Valentino y, a decir de algunos, eclipsó a la principal protagonista, la escritora francesa Anaïs Nin.

Inauguration of the Pleasure Dome. Film de Kenneth Anger.

Cameron en Inauguration of the Pleasure Dome. Film de Kenneth Anger.

Esa no fue su única intervención como actriz. Curtis Harrington realizó el corto The Wormwood Star (1955) rodado en el estudio de Cameron y en el que recogía varias de sus obras plásticas, la mayoría de las cuales no se conservan, puesto que tras sufrir una depresión, quemó gran parte de sus obras y solo sobrevivieron las que había regalado o vendido por cuatro cuartos. Según Anger, al quemar su trabajo liberó su espíritu en las llamas. En 1961 interpretó un papel de bruja en Night Tide, también de Harrington, junto a Dennis Hopper.

Cameron publicó sus trabajos por primera vez en la revista Semina, de Wallace Berman. En 1957 Berman realizó su primera exposición en la galería Ferus y en un collage incluyó un dibujo de Cameron titulado Peyote Vision, que representaba una escena sexual entre una mujer, bastante parecida a ella misma, y un ser que encarnaba el espíritu del peyote, el Mescalito de Carlos Castaneda. Había hecho el dibujo tras tener un mal viaje con dicha planta alucinógena. La brigada antivicio clausuró la exhibición, tras una denuncia anónima, y Cameron solo volvió a exponer sus obras en vida una vez, en 1989.

Un mes después de la experiencia con el peyote que había inspirado el dibujo censurado, descubrió que estaba embarazada. Casualidad. En las navidades de 1955 nació su hija Crystal, sin que se conociese nunca la identidad del padre. En esa época ser madre soltera no era una situación muy apreciada en la sociedad. En 1959 Cameron se casó con un tipo llamado Sheridan Kimmel, que murió siete años más tarde por causas desconocidas.

Jack Parsons triunfó varios años después de su muerte: Cameron terminó por asumir el papel de Mujer Escarlata, representando con su sexualidad desinhibida el poder de la energía femenina. A ello contribuía poderosamente la imagen de sí misma que había creado: largo pelo rojo, vestidos siempre negros y largas uñas también negras. Con este aspecto solía pasear por la ciudad conduciendo un coche fúnebre. Se hacía llamar la bruja Cameron, la Mujer Escarlata o la Cenicienta del Yermo (Cinderella of the Wastelands).

A finales de 1973, Cameron ya era abuela y se ocupaba principalmente de cultivar su jardín, practicar el tai-chi y cocinar alimentos macrobióticos. Rechazaba a la prensa, que se acercaba a ella sobre todo para indagar en la vida de Jack Parsons. Murió de un tumor cerebral en un hospital de Los Angeles el 24 de julio de 1995 a los 73 años.

Cameron fue una mujer libre, rebelde, feminista, que marchó siempre contracorriente. Combinó antiguas tradiciones ocultistas con el underground californiano de los años 50. Algunas de las personas que la conocieron creen que si bien es cierto que su obra no se habría producido de no ser por la influencia de Aleister Crowley, a la larga ésta la perjudicó más que la benefició, pues hasta la fecha no se ha valorado a Cameron como una artista en sí misma, sino siempre en relación con Crowley y Parsons.

En 2006, el maestro de yoga Scott Hobbs promovió la Fundación Cameron Parsons, para conservar y difundir la obra de Marjorie Cameron y Jack Parsons.

En 2011 vio la luz el libro Wormwood Star: The Magickal Life of Marjorie Cameron (Ed. Mandrake), de Spencer Kansa, que en 2014 tuvo una segunda edición.

En 2014 tuvo lugar la exposición Cameron: Songs for the Witch Woman, en el Museum of Contemporary Art (MOCA) de Los Angeles, donde se exhibieron 90 obras de la artista.

Recomiendo este artículo en L.A. Weekly: Cameron’s Connections to Scientology and Powerful Men Once Drew Headlines, But Now Her Art Is Getting Its Due

Publicado en Arte, Ciencia y técnica, Mujeres singulares Etiquetado con: , ,

Vivian Maier, la niñera fotógrafa

Exposición en la galería Bernal Espacio de Madrid.

Vivian Maier. Chicagoland.

Vivian Maier. Chicagoland.

En 2007, un joven llamado John Maloof adquirió en una subasta un lote de antiguas fotografías de Chicago, que pensaba utilizar para ilustrar un libro sobre dicha ciudad. Entre ellas se encontraban varias realizadas por una mujer llamada Vivian Maier. En principio, Maloof desechó esas fotos, pero gracias a la intervención del crítico Allan Sekula, que comprendió el valor que tenían, no llegó a venderlas como era su propósito. Al contrario, Maloof se dedicó a investigar sobre la vida de aquella desconocida fotógrafa aficionada. Descubrió que había trabajado de niñera para varias familias. En una de ellas, con la que Vivian Maier había permanecido durante diecisiete años, le facilitaron datos sobre su vida, recortes de prensa, algunos de los papeles que guardaba y, lo más importante, cien mil negativos sin revelar con su fecha y localización escritas.

Maloof creó la web Vivian Maier y publicó alrededor de cien fotos, pero nadie lo visitó durante meses. Entonces recurrió a exponerlas en un grupo sobre fotografía urbana de Flickr y provocó un debate con miles de mensajes.

“Bueno, supongo que nada está destinado a durar para siempre. Tenemos que dejar espacio a otras personas. Es como una rueda. Sigues hacia delante, tienes que llegar hasta el final. Y después hay otro que tiene la misma oportunidad de ir hasta el final y así sucesivamente.” (Vivian Maier)

Hoy sabemos que Vivian Maier nació en Nueva York el 1 de febrero de 1926 y era hija de refugiados judíos de ascendencia francesa y austro-húngara. Pasó la mayor parte de su juventud entre Francia y el Bronx neoyorquino. Su afición por la fotografía pudo nacer por haber convivido ella y su madre con la fotógrafa Jeanne J. Bertrand.

Durante décadas Maier fotografió las calles y las gentes de su ciudad, aunque solo revelaba -ella misma- una mínima parte de su trabajo, probablemente debido a que no podía permitírselo por razones económicas. Al haber ejercido como nanny, en muchas de sus imágenes aparecen niños. También hizo bastantes autorretratos, a veces disparando su cámara Rolleiflex hacia espejos o lunas de escaparates.

Quienes la trataron la describen como una persona inteligente, abierta a la vez que misteriosa, algo excéntrica, de ideas políticas liberales y feminista. Nunca se casó ni tuvo hijos y no se le conocen familiares. Algunos la relacionan con la figura de Mary Poppin’s. Entre 1957 y 1965, realizó sola algunos viajes a Europa, Asia y Sudamérica.

En la década de 1980, Vivian se enfrentó a graves problemas económicos. Le era imposible revelar sus fotos -que en esa época hacía en color- y tuvo que dejar almacenados los rollos de película. Se cree que en los años 90 vivió como una homeless hasta que recibió ayuda de una de las familias para las que había trabajado, que le pagaba el alquiler de un pequeño apartamento. En 2007 tuvo que vender sus fotos, que fueron a parar a una casa de subastas y así llegaron a manos de John Maloof.

Vivian Maier murió en Chicago el 21 de abril de 2009, probablemente a causa de las secuelas de las heridas sufridas por una caída al resbalar en el hielo y golpearse en la cabeza. Hoy su obra está empezando a ser reconocida y no faltan críticos que la colocan entre los grandes de la fotografía del siglo XX.

La muestra Portrait (self) portrait que presenta la Galería Bernal Espacio recoge treinta de estas fotografías, incluyendo quince autorretratos.

Galería Bernal Espacio
Calle Libertad, 22. Madrid
Portrait (self) portrait: Vivian Maier
Del 9 al 26 de septiembre de 2015
Martes a sábado, 11:00-14:00 y 16:30-20:30 h.

Publicado en Fotografía e imagen, Mujeres singulares Etiquetado con: , , ,

En las redes…

Buscador

Categorias

Archivos

Libro

Descarga este libro gratis en PDF

Autor y contacto

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE