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Roger Scruton: Cultura para personas inteligentes

Según el autor, la cultura tiene sus raíces en la religión y lo sobrenatural.

El título del ensayo prometía, pero el contenido resulta decepcionante. La supuesta tesis del autor es que la cultura tiene sus raíces en la religión y lo sobrenatural. Siendo así cabría pensar que el texto estaría orientado a demostrar dicha tesis de alguna forma. Pues no: el autor se dedica a recorrer distintas épocas históricas, desde las tribus primitivas a nuestros días, relacionando la cultura de cada una con sus formas espirituales o religiosas, pero sin ser capaz de esbozar un procedimiento y menos aún de obtener una conclusión. Esto convierte la mayor parte de los capítulos en una divagación sin mucho sentido, cuyo único valor es tal vez el relato de cómo ha evolucionado la cultura occidental.

Es interesante, aunque no aporte grandes cosas, el capítulo 10, en el que el autor, en su periplo histórico, llega a nuestros días:

«La civilización burguesa se ha ido vaciando paulatinamente de su cultura judeocristiana. Con ello, el centro de sus instituciones, donde debería residir la comunidad ancestral y creyente, ha quedado huero. El sacerdote falto de fe no puede tolerar este vacío y acaba por rebelarse contra la alta cultura que sirve para disfrazarla.»

«Así surge lo que podríamos llamar ‘la cultura del repudio’: la revisión sistemática de la alta cultura de la sociedad burguesa con vistas a ponerla en evidencia y rechazar su presupuestos. Esta anticultura ha medrado en el seno de las instituciones creadas por la alta cultura y es un intento desesperado de agarrarse a ella, del mismo modo que los adolescentes rebeldes se agarran a sus padres, obrando siempre con la intención de ofenderles. La cultura del repudio comporta una trivialización del satanismo de Baudelaire, no destinado a revivir la experiencia de los sagrado, sino a mostrar la falsedad de la experiencia.»

El autor distingue entre cultura común o esencia definidora de una nación (Herder) y alta cultura o cultivo del espíritu (Humboldt).

Quizá lo más curioso del libro sea su consideración del deconstructivismo como una religión -por supuesto satánica, en cuanto destructiva- y a Derrida como su sumo sacerdote. Lo peor, el desconocimiento que el autor tiene de la cultura pop, a la que desprecia sin disimulo.

Roger Scruton: Cultura para personas inteligentes. Traducción de Joan Solé (Ediciones Península, 2001)

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