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Lucía y el escuálido murciélago

Antes de que la futura Ley de Propiedad Anti Intelectual nos prohiba copiar (gratis) una sola coma de los productos informativos de los Medios Oficiales de Formación de Masas, les corto y pego esta carta de D. José Fernando Blanco Sánchez al director del ABC:

«Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que «murciélago» es la única palabra de nuestro idioma que tiene las cinco vocales.

¡Confiturera, frene la euforia! Un arquitecto escuálido llamado Aurelio (o Eulalio, no estoy seguro) dice que lo más auténtico es tener un abuelito que lleve un traje reticulado y siga el arquetipo de aquel viejo reumático, desahuciado y repudiado, que consiguiera en su tiempo ser esquilado por un comunicante que cometió adulterio con una encubridora cerca del estanquillo (sin usar estimulador).

Señora escritora: si el peliagudo enunciado de la ecuación la deja irresoluta, olvide su menstruación y piense de modo jerárquico. No se atragante con esta perturbación, que no va con su milonguera y meticulosa educación, y repita conmigo, como diría Cantinflas: ¡Lo que es la falta de ignorancia!»

2 Comentarios en “Lucía y el escuálido murciélago
  1. noemi dice:

    A mí la palabra murciélago me trae dulces recuerdos: mis abuelos tenían una trapalería que vendía infinidad de cosas. Yo era feliz ayudándolos cuando era muy pequeña. Me dijeron su secreto: los precios se ponían con esa palabra siendo la m correspondiente al uno, la u al dos, etc. hasta llegar al cero que era la o. Entonces uno leía el precio verdadero, le aumentaba, el cliente «regateaba» para una rebaja, se le hacía, hasta llegar al verdadero precio. Si el cliente se atontaba…. bueeeeeeee…… para qué les cuento.

  2. Imagino a una pequeña Noemí de ricitos dorados regateando con un cliente 🙂