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La Ruta de la Seda II (8): Samarkanda (I)

Medresa Sherdor

El equipo japonés de la NHK llega a una de las ciudades más legendarias del mundo: Samarkanda, capital imperial de Tamerlán, fundada hace más de 2500 años a la orilla del Zeravshan (río cuyo nombre en persa significa «repartidor de oro»), en el actual Uzbekistán.

Alejandro conquistó la ciudad (llamada Marakanda en griego) en el 329 aC. En los siglos posteriores, Samarkanda experimentó un gran desarrollo y se convirtió en uno de los principales hitos en la Ruta de la Seda. A mediados del siglo VII fue visitada por el monje budista Xuan Zang. En esa época, los residentes de la ciudad eran sobre todo zoroastrianos, y también budistas y cristianos nestorianos.

Bajo el dominio de los árabes, se convirtió enseguida en un importante centro de cultura islámica. Entre otras cosas, Samarkanda fue el primer lugar en donde los árabes experimentaron con la fabricación del papel, una industria que aprendieron de los chinos después de derrotarlos en la batalla de Talas.

La batalla de Talas (751) fue una de las más decisivas de la Historia, a pesar de lo cual es poco conocida en Occidente. En ella se enfrentaron los ejércitos del califa abasí de Bagdad y el emperador chino de la dinastía Tang, disputándose el control de Asia Central. La caballería árabe rodeó a la infantería china cerca del río Talas después de que los mercenarios de Qarluq desertaran y se pasaran al bando abasí, dejando cortada a la infantería china del resto de las tropas. La victoria de los árabes les dio el dominio de esa región del mundo implantando en ella la religión islámica, que perdura hoy incluso en las regiones occidentales de China.

Minarete Samarkanda

Se estima que hacia en el siglo X la población de Samarkanda superaba el medio millón de personas. En 1221 se produce un acontecimiento trascendental: los ejércitos de Gengis Khan capturan la ciudad a los turcos, que la habían hecho su capital. La resistencia que oponen al Khan mongol provoca que éste destruya la ciudad, mate a todos los soldados enemigos y convierta en esclavos a los artesanos. A partir de aquí Samarkanda entra en un período de oscuridad. Hay noticias de varios viajeros, como Marco Polo, que estuvo por la zona aunque no llegó a pisar la ciudad. En 1333 Ibn Battuta la describió como «una de las más grandes y más perfectamente hermosas ciudades del mundo.»

La ciudad destruida por Gengis se alzaba en la colina de Afrasiab y hoy solo queda de ella unas ruinas, en las que se encuentra la supuesta tumba del profeta Daniel. Tamerlán, descendiente de Gengis Khan, sería el encargado de reconstruirla en un lugar cercano y proporcionarle la época de mayor esplendor. Pero eso será en el próximo capítulo.

Algunas fotos de una agencia uzbeka:
http://travel.albatros.uz/eng_photogallery.html

Samarcanda, una perla en el desierto, un extenso texto con fotos:
http://www.viajesyviajeros.com/articulos/samarcanda.htm.

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7 Comentarios en “La Ruta de la Seda II (8): Samarkanda (I)
  1. Jorge dice:

    increible lugar, esa si es belleza!

  2. noemi dice:

    Y , dime: que harás con todos esos aprendizajes?
    Cultísimo!

  3. Lo que importa es lo que dice Jorge: la belleza

  4. Aura dice:

    Me tienes enganchadísima a la ruta, yo que estos días estoy leyendo «Libros de Maravillas» (me fascinan) y tú me llevas de viaje a Samarkanda. ¡Que lujo!

  5. chocoadicta dice:

    Bellísimo post y bellísimo lugar…gracias 🙂

  6. Javier Pérez dice:

    Muy interesante, sobre todo lo referente a la batalla de Talas, entre otros hechos poco conocidos, pero yo quería hacer una precisión onomástica: el fundador del Imperio Mongol se llamaba Cingiz Xan -o Chinguis Jan si preferimos una escritura castellanizada; si nadie en su sano juicio escribe «Aisenjágüer», «Jémingüey», «Boticheli», etc. tampoco habría que escribir «Gengis Kan». Saludos.

  7. Tienes toda la razón, Javier. Creo que el problema es que los principales orientalistas no han sido españoles, sino anglosajones o franceses o alemanes. Ellos han transcrito fonéticamente los nombres a su propio idioma y luego nosotros en español los copiamos directamente desde el inglés o desde otra lengua y no desde el idioma original. De ahí que el resultado sea a veces muy extraño.
    Saludos