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Conversación de soldados

He seguido la trayectoria literaria de Alberto Ávila Salazar (Madrid, 1975) desde su inicio, o al menos, la de su obra narrativa, ya que antes de publicar su primera novela Todo lo que se ve (Lengua de Trapo, 2006) ya ejercía de poeta y ensayista. El libro de relatos Conversación de soldados. Contaminaciones, profecías y fenómenos, recién publicado por la joven y prometedora editorial Aurora Dorada, es una buena muestra del peculiar universo de este autor y quien conozca su obra podrá encajar en su sitio cada uno de los relatos. Por ejemplo, la pieza que abre el libro, El dueño de la luna, nos trae de nuevo el aire tóxico de la novela La mitad de un monstruo (Materia Oscura, 2017), además de un ambiente claustrofóbico y un contexto político opresivo.

Alberto Ávila Salazar es un escritor que acostumbra, como Dante, a transitar entre el cielo, la tierra y el infierno como Pedro por su casa y sin pasar por las aduanas. Así, no es raro que muchos de los protagonistas de este libro sean muertos, pero no muertos normales sino muertos extraños, muertos a los que no hay manera de enterrar o muertos que todavía andan dando guerra por ahí o muertos que aún no están muertos pero lo estarán pronto o muertos que no logran morir del todo… Los personajes de Conversación de soldados son gente borderline pasando por experiencias límite en ambientes enrarecidos.

Los veinte relatos se agrupan en cuatro series tituladas Futuroscopio, Arabescos, Rescatados y Conversación de soldados, cuyas iniciales, FARC, remiten al principal grupo guerrillero colombiano. ¿Significa esto algo?… No, obviamente, es una broma por mi parte, pero dado el carácter esotérico de este libro y en general de la obra de este escritor, el lector puede buscar en el texto significados ocultos con la seguridad de encontrarlos.

Destaca la serie Arabescos, que se compone de once relatos (once, como los diez sephirot de la Cábala y los doce seguidores de Jesús) presentados en orden cronológico inverso y fechados según el calendario musulmán. Ambientados en Oriente Medio, región de extensos arenales y pozos de petróleo, podrían formar parte de una oscura versión contemporánea de Las mil y una noches, que habría escrito de forma anónima una reencarnación del maldito Abdul Alhazred, ya saben, el árabe loco autor del nefando Necronomicón.

Y para alterar yo también el orden lógico de las cosas, terminaré con el prólogo, que corre a cargo de David Bizarro, y que incluye el siguiente párrafo: “Conversación de soldados se presta a varias lecturas. Acaso la más enriquecedora sea a la que alude directamente el subtítulo: Contaminaciones, profecías y fenómenos, verdadera declaración de intenciones a la hora de combinar en su matraz de alquimista funambulista a demonios mesopotámicos, cultos ctónicos y weird fiction con conceptos tan volátiles como hiperstición, aceleracionismo y cthulhuceno.”

Alberto Ávila Salazar. Conversación de soldados
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